5 cosas extrañas que le suceden a tu cuerpo durante el ejercicio

Por PA/TPN, in Estilo de Vida · 13-11-2020 01:00:00 · 0 Comentarios

Sudar en forma copiosa hasta ponerse rojo, son algunos efectos secundarios del ejercicio ampliamente conocidos.

Pero cuando nuestro cuerpo realiza una actividad física intensa, también puede reaccionar de otras formas bastante extrañas y menos mencionadas. Por supuesto, si te preocupa cómo está respondiendo tu cuerpo al ejercicio o planeas comenzar un nuevo régimen, siempre debes consultar primero con tu médico, y es importante que siempre hagas ejercicio de forma segura.
Teniendo todo esto en cuenta, aquí hay cinco cosas extrañas que pueden sucederle a tu cuerpo durante el ejercicio...

1. Tus oídos se destapan

Hemos oído hablar de oídos que se destapan en los aviones, o incluso durante un bostezo particularmente amplio, pero los nuevos del gimnasio pueden haber notado que el ejercicio extenuante puede tener un efecto similar. Si te esfuerzas por levantar un peso demasiado grande, por ejemplo, y es peor si aguantas la respiración, lo que algunas personas hacen sin darse cuenta, la presión puede acumularse dentro de tus oídos y luego soltarse en forma de estallido.
Para ayudar a evitar que esto suceda, y para hacer ejercicio de forma segura, no levantes demasiado peso y no aguantes la respiración. Siempre busca orientación profesional cuando levante pesas por primera vez.

2. Tus piernas empiezan a picar

Particularmente frecuente si no has ido al gimnasio por algún tiempo, el hecho de que te piquen las piernas no significa necesariamente que haya algo malo con tus leggings. Durante un entrenamiento, el flujo sanguíneo a los músculos que trabajan aumenta y los vasos sanguíneos se expanden y esta expansión puede desencadenar los nervios circundantes que se convierte en una sensación de picazón.
Hacer ejercicio regularmente puede reducir la probabilidad sentir picazón porque tu cuerpo no necesitará ajustarse tanto. Pero si estás preocupado o experimentas otros síntomas, como urticaria, problemas para respirar o sensación de mareo, podría indicar que algo más está pasando, quizás una reacción alérgica, en ese caso detén el ejercicio y ponte en contacto con tu médico.

3. Te gotea la nariz

Uno de los efectos secundarios menos agradables del ejercicio agotador es el goteo nasal a media carrera. Esto puede deberse a la rinitis alérgica, una inflamación del interior de la nariz causada por un alérgeno, como el polen o el polvo. A medida que se respira más profundo y más rápido durante el ejercicio, se aspira una mayor cantidad de aire que transporta estos alérgenos, lo que indica una nariz que gotea.

Otra causa potencial es la rinitis no alérgica. En este caso, la inflamación de la nariz puede ser causada por la inflamación de los vasos sanguíneos, que bloquean los conductos nasales y estimulan las glándulas mucosas.
Las causas no alérgicas de la rinitis inducida por el ejercicio son menos conocidas que las alérgicas y todavía se están investigando, pero esto no hace que la situación sea menos irritante cuando se necesita dejar de correr y encontrar un pañuelo.

4. Correr puede hacer que necesites el baño

Sí, correr puede traer ciertos efectos. Lo más común es en las carreras de larga distancia y tiende a sentirse durante o inmediatamente después del ejercicio. La causa no se entiende con precisión, pero el sacudir las entrañas, los cambios hormonales y en el flujo de sangre al intestino pueden jugar un papel importante.
Lo que está claro es que la comida pasa más rápidamente a través del tracto digestivo, dejándolo más suelto y con mayor probabilidad de pasar con más frecuencia.

5. Aumenta tu poder cerebral

Puede que te sientas temporalmente más agudo, más inteligente y mejor en la retención de información después del ejercicio, y hay pruebas de que podrías tener razón en eso.
Un estudio realizado en 2014 por la Universidad de Columbia Británica, por ejemplo, encontró que el ejercicio aeróbico regular parece aumentar el tamaño del hipocampo, la parte del cerebro responsable de la memoria y el aprendizaje.
Así que no hay ninguna división entre el cerebro y el músculo, ¡y se ha demostrado que uno ayuda al otro!

Recuerda, siempre consulta con tu médico si cambias tu rutina de ejercicios o experimentas cualquier síntoma que te preocupe.
PA/TPN




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