La organización ambientalista portuguesa ZERO, que representó a Portugal en el proyecto promovido por el organismo danés de protección del consumidor, defendió la necesidad de una legislación para "eliminar progresivamente estas sustancias químicas de los productos cosméticos".

Además, exige que los componentes sean visibles en la información a los consumidores, advirtiendo que los productos de la misma marca y con el mismo código de barras pueden tener ingredientes diferentes según el país en el que se vendan.

El estudio comenzó con 39 productos comercializados en todo el mundo, pero la lista se amplió finalmente a 176 productos debido a las diferentes versiones e ingredientes.

Los productos se clasificaron en tres categorías, la peor de las cuales ("C") indica que tenían uno o más ingredientes que podían interferir con el sistema hormonal, causar alergias o problemas de fertilidad o ser perjudiciales para la naturaleza.

Las conclusiones del estudio se basan en la consulta de las etiquetas, desconociéndose la concentración de cada sustancia.

Los champús, cremas corporales, gel de afeitar, protectores solares para niños, desodorantes y pasta de dientes de diversas marcas fueron objeto del estudio, que puede consultarse en inglés en la dirección de Internet Cosmetics worldwide – same contents.