Serralves dedica tres días a Maryanne Amacher

Por TPN/Lusa, in Arte · 08-01-2021 12:00:00 · 0 Comentarios

La Fundación Serralves, en Oporto, dedica de viernes a domingo un programa al compositor Maryanne Amacher (1938-2009), con conciertos, películas y debates en torno a la obra del americano.

El momento de "homenaje, intercambio y contribución" tiene como objetivo una "mayor comprensión y visibilidad" de la obra del americano, conocido por sus obras inmersivas, creadas específicamente para un lugar, y una investigación en curso sobre la materialidad del sonido. "El programa de 'Tonos adicionales': A Tribute to Maryanne Amacher' está online con el reciente y creciente reconocimiento internacional de la importancia y la singularidad de la obra de Amacher", decía una declaración de la fundación.

Los investigadores Amy Cimini y Bill Dietz organizan un seminario el viernes dedicado a dos de las series más destacadas que crearon,"Music for Sound Joined Rooms" y "Mini Sound Series". Hay dos estrenos nacionales, el primero de la película "Hermanas con transistores", sobre "el trabajo pionero de varias mujeres que marcaron la historia de la música electrónica", dirigida por Lisa Rovner, a las 11:00 del sábado. Marianne Schroeder y Joana Gama actúan al piano, "Petra", actuando juntas por primera vez el domingo a las 10:30.

Debutada en Suiza en 1991, fue escrita para dos pianos y está inspirada en un cuento de ciencia ficción con el mismo título, de Greg Bears, en el que las gárgolas de Notre Dame se reproducen con los humanos en un escenario post-apocalíptico. Media hora más tarde, la obra "Geografías perceptivas", inspirada y dedicada a Amacher, del compositor holandés Thomas Ankersmit, será también interpretada por primera vez en Portugal por él mismo. Ankersmit, antiguo alumno del compositor, ha dedicado una investigación al compositor, explorando en "Geografías Perceptuales" los "diferentes modos de escucha: no solocuándo se escucha, sino también cómo y dónde se experimentan los sonidos", desde la habitación hasta el interior del cuerpo de cada uno. Las emisiones otoacústicas, o sonidos generados dentro del propio cuerpo, por el oído, tienen aquí "un papel importante", recordando el papel pionero del americano en la investigación del uso de estos fenómenos.

Hasta marzo, y a través de Internet, también se llevarán a cabo varios debates y sesiones de lectura del libro "Maryanne Amacher": Escritos y entrevistas seleccionados", en colaboración con la Biblioteca Pública de Nueva York. En 2002, Amacher presentó "El Sondeo de la Casa de Serralves": Supreme Connections", una instalación sonora, visual y performativa integrada en una serie de obras titulada "Music for Sound Joined Rooms", que comenzó en 1980. "La Casa de Serralves se ha transformado en un lugar de experiencias multidimensionales e inmersivas. El sonido se propagó a través de la estructura arquitectónica, a través de las habitaciones, cuartos, columnas y antecámaras. La arquitectura dio forma a la propagación del sonido y a su audición", recuerda la nota. La instalación incluía varios vídeos, en diferentes espacios, objetos escenográficos y "extrañas criaturas que habitan en los jardines", en una obra también inserta en una investigación que el compositor realizó sobre la "fenomenología de la percepción".

El conjunto de la obra de Amacher abarca varias décadas, desde los Estados Unidos hasta Europa y Asia, y colabora con la bailarina y coreógrafa Merce Cunningham (1974-1976) y el compositor John Cage (en "Lecture on the Weather" y "Empty Words/Close Up"). "Su trabajo fue pionero y visionario en varias áreas de la creación musical y artística como la espacialización del sonido, los nuevos medios, la ecología acústica, la inteligencia artificial o la psicoacústica", dijo la fundación.

Nacida en 1938, aprendió piano en Pensilvania, donde estudió con Karlheinz Stockhausen y George Rochberg, antes de estudiar composición en Austria e Inglaterra, y luego informática y acústica en Illinois, de regreso en los Estados Unidos. En 1967, inauguró la serie "City Links", que tendría un total de 22 piezas, la primera en Buffalo, donde estuvo en residencia, una obra de 28 horas desde cinco micrófonos que captaban el sonido en diferentes partes de la ciudad, y que se transmitía en directo por la radio. El trabajo con la arquitectura y la noción de puesta en escena y percepción del sonido marcaron gran parte de su carrera, cuya última década la dedicó a la enseñanza en el Bard College, con un creciente reconocimiento a partir de su muerte en 2009.



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