Cada año, Portugal, especialmente en zonas como la Costa Vicentina, recibe a cientos de personas que cambian la comodidad de un hotel por una caravana.

Muchos de estos campistas admiten que no les gusta ir a campings legales y hay muchas razones que contribuyen a esta decisión, incluyendo la falta de campings legales, dinero y libertad, son sólo algunas de ellas. Sin embargo, esta libertad va a parar ahora.

El 9 de enero de 2021 entró en vigor una nueva norma que modifica el código de circulación, que además de proteger las normas de tráfico, prohíbe sutilmente acampar fuera de los campings autorizados, como se indica en el artículo 50ºA del decreto-ley n.º 102-B/2020.

Esta nueva norma ha suscitado numerosas críticas tanto de quienes aprueban una reglamentación más estricta como de quienes defienden la libertad de acampar en la naturaleza.

La basura dejada en el suelo, el exceso de ruido y la contaminación general son algunas de las quejas de los campistas que pueden estar relacionadas con el origen de esta nueva prohibición. Actualmente, en medio de este escenario pandémico, muchos esperaban que esto empeorara.

En mayo, debido a la pandemia, se habían tomado medidas más restrictivas en el decreto-ley n.º 24/2020 del 25 de mayo que regula el uso y el acceso a las playas, en el contexto de la pandemia. Así, desde esa fecha, ya se prohibía a las personas permanecer en caravanas o similares en las zonas de aparcamiento cercanas a las playas.

Andreia Pereira y Luís Pina, una pareja portuguesa que viaja y trabaja a tiempo completo en su caravana, que en su Proyecto Travel Inspire divulga su estilo de vida a quienes los siguen, confiesan que ya han recogido basura dejada por otras personas. Sin embargo, están absolutamente en contra de esta nueva norma. "Portugal no está todavía preparado para esta nueva legislación, sin la suficiente infraestructura y condiciones, para poder tener alternativas para aquellos que tienen este estilo de vida o son usuarios de caravanas", dijeron, lamentando que no todos sepan dar ejemplo.

Esta revuelta contra los campistas existe porque algunos de ellos "perjudican a la población local, al medio ambiente y a los agentes económicos que han invertido en espacios autorizados para albergar caravanas", dijeron Andreia Pereira y Luís Pina.

Por otro lado, "creen que hay que poner en marcha medidas más estrictas, como la necesidad de una mayor inspección en las zonas afectadas, la aplicación de multas y acciones de concienciación", pero es más barato prohibir que inspeccionar.

El matrimonio recuerda que en 2020 se registró un aumento de los usuarios: "Había muchos turistas en las caravanas, incluso personas que alquilaban caravanas para pasar las vacaciones, porque consideran que, de hecho, es la forma más segura de viajar en tiempos de pandemia". Este aumento del número de campistas, provocó un desorden que dio lugar a una revuelta por parte de la población local y los municipios, y como consecuencia se crearon más restricciones en las zonas más afectadas".

El principal cambio, según el matrimonio, es que: "Ahora, además de prohibir aparcar y permanecer en las playas y lugares marcados como no autorizados, también prohíbe pernoctar en cualquier aparcamiento del territorio que no esté expresamente destinado a las caravanas, es decir, las áreas de servicio de los campings para caravanas (ASAS) y los lugares señalizados para las caravanas".

¿Qué alternativas existen?
Los municipios, si quieren seguir recibiendo a estos turistas, deben adaptarse a la nueva normativa vigente creando infraestructuras y legalizándolas como expresamente autorizadas para acoger caravanas. Esto es lo que está ocurriendo en Moura, donde ya hay planes para una nueva zona de acampada.

El Ayuntamiento de Moura aprobó un proyecto para el Área de Servicio de Caravanas de la Aldea da Estrela. Según el sitio web de Planicie da Estrela, este espacio tendrá "cinco plazas para caravanas, en un espacio equipado con infraestructura de telecomunicaciones, energía, agua y alcantarillado, control de acceso y wi-fi".

Mientras tanto, la pareja, que viaja todo el tiempo, dijo a The Portugal News que: "Será una nueva adaptación y una forma diferente de viajar. Viajamos despacio, nos gusta especialmente el interior de Portugal, pero con las nuevas prohibiciones nos vemos obligados a buscar lugares destinados a las caravanas, lo que también nos obligará a hacer más kilómetros buscando estos lugares". Lo peor que señalan es la falta de infraestructuras, ya que la existencia de pocos campings legales en el interior del país obligará a recorrer muchos kilómetros para encontrar uno.

En este momento se están creando muchas peticiones para detener el avance de esta norma, que muchos consideran negativa para la economía, ya que Portugal ya no es un país atractivo para este grupo objetivo. Estas peticiones necesitarían 2.500 firmas de ciudadanos para llegar al Parlamento y ser analizadas por la comisión parlamentaria competente.