El caso del asesinato del club del Algarve llega a juicio

Por TPN/Lusa, in Algarve, Crimen, Noticias · 19-03-2021 01:00:00 · 0 Comentarios

El joven acusado de matar a tiros a otro joven que trabajaba en un club nocturno de Boliqueime, en Loulé, mostró su arrepentimiento por el crimen al comparecer ante el tribunal el 16 de marzo y afirmó que no tenía intención de matar al hombre cuando hizo los disparos.

"Estoy muy arrepentido de lo que hice y nunca disparé para matar a nadie", ha dicho António Tavares, de 21 años, al término de la primera sesión del juicio celebrado en el Tribunal de Faro, en la que han concluido las comparecencias de todas las personas que figuran como testigos.

El crimen se remonta a la madrugada del 23 de agosto de 2019, cuando Lucas Leote, de 19 años, que pertenecía al personal de la discoteca Lick, en el Algarve, recibió un disparo mortal en la cabeza, y el presunto autor de los disparos huyó del lugar.

Según el escrito de acusación, al que tuvo acceso Lusa, el crimen se produjo "tras una discusión ocurrida momentos antes con los guardias de seguridad del establecimiento", y el acusado actuó en "venganza", con la cara "cubierta por un casco".

En el juicio, uno de los investigadores de la Policía Judicial (PJ) que recogió pruebas en el lugar de los hechos, informó de que se produjeron dos disparos "en un acto continuado" desde una distancia en línea recta de unos siete metros de uno de los accesos a la discoteca, reservado a los clientes y donde se encontraban Lucas Leote y dos guardias de seguridad.

Tras ver las imágenes de videovigilancia captadas en las primeras horas del crimen e interrogado sobre la supuesta destreza de António Tavares en el manejo del arma, el testigo señaló que el acusado tenía "habilidad para dominar el arma".

Según el tribunal, cuando efectuó los disparos, el acusado adoptó una postura corporal en la que tenía las piernas ligeramente flexionadas, una posición que, según el inspector de la PJ, "le permite disparar con mayor eficacia".

Tras ser confrontado con las imágenes y ser preguntado si creía que el acusado tenía experiencia con las armas o era la primera vez que empuñaba un arma, el testigo dijo que presumía que era "una persona con experiencia, por la forma en que asumía esa postura".

Uno de los disparos tuvo una desviación en la trayectoria, acabando por impactar en el borde de una especie de mampara de aluminio colocada junto a esa puerta de la discoteca, pero el otro no sufrió ninguna desviación y atravesó el aluminio, impactando en Lucas Leote.

Al ser preguntado por la supuesta intención de golpear a alguien, el inspector contestó que consideraba que existía esa intención por parte del tirador, destacando que los vigilantes de seguridad eran visibles desde donde se efectuaron los disparos.

Según el escrito de acusación, el Ministerio Público considera que el acusado apuntó "a la zona de la cabeza de las personas que se encontraban en el lugar, por ser ésta donde se alojan los órganos esenciales de la vida, sabiendo perfectamente que las balas disparadas penetrarían en esta región y que tal conducta era susceptible" de causarles la muerte.

El arma de fuego de calibre nueve milímetros con la que se efectuaron los disparos nunca se recuperó, así como la bala que hirió mortalmente a la víctima.

Tavares estuvo prófugo durante cerca de un año hasta que fue detenido en las afueras de París y entregado a las autoridades portuguesas en agosto del año pasado.

En declaraciones a los periodistas a la salida del tribunal, el abogado defensor dijo que al acusado se le debía aplicar el régimen de jóvenes delincuentes, dada su edad en el momento del crimen, cuando aún no podía "comprender el valor de la acción".

"Una persona de 20 años no tiene esa noción", dijo Pedro Benamor Marvão, argumentando que el acusado debería recibir "una pena no privativa de libertad", por ejemplo, en un establecimiento penitenciario, y no en la cárcel.

Según el abogado, António Tavares no conocía a la víctima y "no tenía intención" de matarla, porque cuando disparó "fue sólo para asustarla", no hubo "intención de malicia", sino "una actitud de represalia ante la provocación" de los guardias de seguridad.

El acusado está acusado de un cargo de asesinato en primer grado, dos cargos de intento de asesinato en segundo grado, un cargo de posesión de un arma prohibida y un cargo de conducción de un vehículo de motor sin autorización legal.

La lectura de la sentencia está prevista para el 26 de marzo a las 15 horas en el Tribunal de Faro.




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