La entidad anunció que los beneficios entre enero y marzo cayeron un 71,2%, hasta los 34,2 millones de euros, y los resultados incluyen una provisión de 164,5 millones de euros para hacer frente a la reestructuración de los recursos humanos del banco.

En la declaración de resultados de los tres primeros meses del año, el banco afirma que "la optimización de la red de sucursales implicó una reducción de 427 a 386 sucursales (entre diciembre de 2020 y marzo de 2021)", lo que supuso el cierre de 41 sucursales , y que "se concluyeron 68 acuerdos de salida del banco con empleados cubiertos".

"En esta fecha se inician los trámites para una reducción unilateral que incluirá al resto de empleados cuyas funciones han pasado a ser redundantes, medida que incluirá entre 100 y 150 empleados", añade el comunicado.

Además, está en marcha un programa general de bajas voluntarias para los empleados mayores de 55 años (Plan 55+), que actualmente representan unos 950 empleados del banco.

"En junio, tras la conclusión de este plan, se aprobará un plan de reestructuración cuyo alcance y dimensión se determinará en función de los resultados del Plan 55+".

Según los datos facilitados por la institución dirigida por Pedro Castro e Almeida, en marzo de este año, el número total de trabajadores era de 5.954, 215 menos que en el mismo mes del año pasado. El banco tenía 386 sucursales en marzo, 96 menos que un año antes.

A principios de marzo, el Banco Santander anunció en una nota interna, a la que tuvo acceso Lusa, que iba a abrir dos planes de adhesión voluntaria, uno para la salida de los empleados mayores de 55 años y otro en el ámbito del redimensionamiento de las sucursales.

En otra carta enviada a los trabajadores el 25 de enero, y a la que también tuvo acceso la agencia Lusa, el Santander justificaba el proceso de cierre de sucursales con una adaptación al modelo de negocio que, según dice, es obligatorio para sobrevivir.