Este tipo de problemas son más comunes de lo que crees. Sin embargo, lo que parece un dolor de cabeza puede ser mucho más sencillo si conoces tus derechos desde el principio.

Antes de empezar la construcción

Antes de contratar al constructor, asegúrate de estar bien informado sobre la empresa: pide varios presupuestos, lee sobre ellos y compáralos con otros antes de decidirte.

A continuación, pida a la empresa que enumere todos los trabajos a realizar y el precio a pagar, así como, todos los materiales y marcas. Esto debe estar incluido en el precio.
Además, el presupuesto debe incluir también el periodo en el que se llevará a cabo el trabajo y la forma de pago: ¿será un pago inicial? ¿Pagos fraccionados? ¿50% al principio y 50% al final? Todo esto debe quedar por escrito.

No lo olvides: pide siempre una factura/recibo, ya que te protegerá en caso de una reclamación posterior.

Problemas más comunes

La situación más conflictiva suele referirse a los trabajos realizados después del plazo acordado. Pero también es frecuente que el contratista abandone la obra, dejando al propietario del inmueble en una situación complicada que implica encontrar una empresa interesada en continuar los trabajos.

Por otra parte, hay casos en los que la obra está terminada y los defectos sólo se detectan a posteriori. También es habitual que se cobre al propietario más de lo acordado, normalmente con el argumento de que es necesario realizar trabajos adicionales. Tenga en cuenta que siempre debe ser informado y permitir cualquier modificación del contrato con consentimiento expreso.

Además, no pueden cobrarle el transporte, las horas de trabajo, los materiales u otros gastos para reparar cualquier problema que ellos hayan causado en primer lugar.

Sé un detective

Después de que el contratista de obras le comunique que la obra está terminada, no debe aceptarla sin antes comprobarla y asegurarse de que se han cumplido los términos del contrato. Puedes confiar la tarea de inspección a expertos, cuando sea necesario, pero tendrás que pagar esos costes, y la empresa tiene la misma posibilidad. No olvides informar a la otra parte del dictamen del perito.

Si ha ignorado estas medidas de precaución, una vez realizado el trabajo, no tendrá más remedio que aceptar el resultado tal y como es. Lo mejor es inspeccionar durante la ejecución de la obra (sin comprometer las tareas de los trabajadores) en lugar de dejarlo todo para el final.

Conflictos y litigios

Desde el momento en que detectas un defecto en la construcción, tienes un año para notificarlo al vendedor, lo que debe hacerse por escrito, por correo certificado con acuse de recibo, para que quede constancia de la reclamación.

Una vez comunicado el problema, si el constructor no lo arregla, y el conflicto no puede resolverse extrajudicialmente, el propietario puede presentar una reclamación en los tribunales. En este caso, dispone de tres años desde que se percató del defecto para presentar la reclamación.

Si los defectos pueden arreglarse, el propietario tiene derecho a su corrección. Cuando esto no es posible, el propietario puede solicitar la sustitución de las piezas rotas. Si los defectos no se arreglan y la obra se reanuda, el consumidor puede pedir una reducción del precio o incluso la rescisión definitiva del contrato. El derecho a una reducción del precio no siempre es automático, sobre todo cuando el constructor se niega a realizar las obras o no las inicia en el plazo acordado.

Efectos de una rescisión

Según la ley, sólo puedes pedir la rescisión del contrato si puedes demostrar que los defectos de la obra la hacen inútil para su fin. Además, la rescisión del contrato sólo es posible si el constructor no cumple los plazos para eliminar los defectos (a menos que se niegue a hacerlo porque no es posible o porque el cliente sólo quiere la reducción del precio).

Con la rescisión del contrato, el cliente ya no tiene que pagar el precio acordado en el contrato, además de recibir la devolución de las cuotas pagadas. Además, tiene derecho a una indemnización por daños y perjuicios, si puede demostrar la responsabilidad del contratista por el incumplimiento del contrato.

Garantías de los bienes suministrados

Cuando en el contrato hay un suministro de bienes, estos bienes están bajo las normas de la garantía legal, es decir, estos bienes también tienen una garantía de dos años (por ejemplo, en un contrato de remodelación de la cocina, los electrodomésticos suministrados también tienen una garantía de dos años).

En definitiva, no olvide nunca guardar los recibos de compra: debe conservar las facturas, los recibos y las garantías durante al menos dos años.

Para más información, póngase en contacto directamente con DECO