En un informe sobre Covid-19 y las vacunas, la organización no gubernamental (ONG) de defensa de los derechos humanos considera que la mayoría de las empresas farmacéuticas no dan prioridad a los países más pobres.

El documento llega cuando está prevista una cumbre mundial sobre vacunas para hoy.El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha prometido anunciar compromisos adicionales para apoyar la inmunización en los países menos desarrollados del mundo.

"Vacunar al mundo es nuestra única forma de salir de esta crisis. Debería ser el momento de recibir como héroes a estas empresas, que han creado estas vacunas con tanta rapidez", dijo la secretaria general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard, en un comunicado.

Pero a continuación añadió: "En lugar de ello, para su vergüenza y nuestra tristeza colectiva, el bloqueo intencionado de la transferencia de conocimientos por parte de las grandes farmacéuticas, y sus maniobras en favor de los Estados ricos, han creado una escasez de vacunas totalmente previsible y absolutamente devastadora para tantos otros."

La organización internacional revisó las políticas de AstraZeneca, Pfizer, BioNTech, Moderna, Johnson & Johnson y Novavax (cuya vacuna aún no ha sido aprobada) en materia de derechos humanos, precios, propiedad intelectual, intercambio de conocimientos y tecnología, distribución de dosis y transparencia.

Y concluyó que "en diversos grados, los seis desarrolladores de vacunas no respetaron sus responsabilidades y cuestiones de derechos humanos".

De los 5.760 millones de dosis administradas, sólo el 0,3% se destinó a países de bajos ingresos, mientras que el 79% fue a países de "ingresos medios" y "altos", subraya Amnistía Internacional.

La ONG añade que Pfizer, BioNTech y Moderna esperan obtener un total de 130.000 millones de dólares en beneficios para finales de 2022, pero subraya que "los beneficios nunca deben estar por encima de las vidas".

También afirma que mientras la mayoría de los grupos farmacéuticos han recibido "miles de millones de dólares de financiación gubernamental", los fabricantes de vacunas han monopolizado la propiedad intelectual, bloqueado las transferencias de tecnología y limitado agresivamente las medidas que ampliarían la fabricación de vacunas en el mundo.

En el documento, la ONG pide a las empresas y a los gobiernos que "cambien el rumbo" para proporcionar dos mil millones de vacunas a los países más pobres.

Cuando la organización se puso en contacto con ellas, antes de la publicación del informe, todas las empresas, excepto Novavax, respondieron y reconocieron que es esencial una distribución justa y equitativa, especialmente en los países de bajos ingresos, y destacaron sus esfuerzos en este sentido, aunque sin convencer a Amnistía Internacional.

El Covid-19 ha causado al menos 4.696.559 muertes en todo el mundo, entre los más de 229,01 millones de infecciones por el nuevo coronavirus registradas desde el inicio de la pandemia, según el último informe de la Agencia France-Presse.

En Portugal, desde marzo de 2020, han muerto 17.925 personas y se han registrado 1.063.100 casos confirmados de infección, según datos de la Dirección General de Salud.

La enfermedad respiratoria está causada por el coronavirus SARS-CoV-2, detectado a finales de 2019 en Wuhan, una ciudad del centro de China, y actualmente con variantes identificadas en países como Reino Unido, India, Sudáfrica, Brasil o Perú.