Cada vez son más las personas que cuidan de sus mascotas como si fueran miembros de su familia. Sin embargo, todavía hay muchos escándalos por crueldad con los animales que causan indignación en la sociedad. Por eso surge la siguiente pregunta: ¿qué derechos tienen los dueños sobre sus mascotas y cuándo puedo denunciar una situación de maltrato?


Registro de mascotas

El Decreto-Ley nº 82/19 estableció nuevas normas sobre el registro de animales con la creación del Sistema de Información de Animales de Compañía (SIAC), con la esperanza de "prevenir el abandono y sus consecuencias para la salud y seguridad de las personas y el bienestar animal".

El SIAC consiste en una base de datos pública, que agrega toda la información sobre los animales de compañía, desde los datos del propietario, hasta dónde viven y en qué condiciones. Por lo tanto, según la nueva ley, todos los perros, gatos y hurones deben estar identificados, registrados y con la información sanitaria obligatoria (como las vacunas) actualizada.

En este sentido, todos los animales de compañía nacidos en Portugal, o los que vivan en el territorio nacional durante un periodo igual o superior a 120 días, deberán registrarse en este sistema (en los 120 días siguientes al nacimiento). Tras el registro, el sistema emitirá un documento DIAC - Documento de Identificación de Animales de Compañía que debe estar siempre con la mascota.

Cualquier cambio en la información contenida en el SIAC, es decir, el cambio de propietario y de residencia, debe actualizarse en el sistema. Además, todos los perros, gatos y hurones necesitan un microchip, colocado por un veterinario, bajo la piel del cuello de la mascota.

La ley también establece que todos los propietarios de estas mascotas deben cumplir las normas de bienestar animal y garantizar los requisitos higiénicos y sanitarios, proporcionando atención veterinaria cuando sea necesario. El incumplimiento de estas normas puede suponer el pago de multas de entre 50 y 3.740 euros.

En caso de muerte o desaparición, el propietario debe notificar el fallecimiento al SIAC, de lo contrario el animal se considerará abandonado.


¿Pueden los propietarios prohibir a los inquilinos que tengan animales de compañía?

Este es un tema muy controvertido. Por un lado, existe la necesidad de encontrar un hogar para los inquilinos que a menudo son rechazados inmediatamente después de informar a los propietarios de que tienen una mascota. Por otro lado, los propietarios afirman tener derecho a rechazar a las mascotas en su casa porque pueden dañar la propiedad. Pero, ¿quién tiene razón?

En este sentido, lo único que exige la ley es que los anuncios de alquiler de viviendas no contengan restricciones o preferencias basadas en criterios discriminatorios. Sin embargo, los propietarios son libres de elegir el inquilino que desean que viva en sus propiedades.

Delitos relacionados con los animales

En Portugal, entre 2009 y 2015, se crearon leyes para castigar con hasta dos años de cárcel a aquellos cuya crueldad con los animales acabe en su muerte

De acuerdo con el código penal, cualquier persona que hiera o cause sufrimiento a un animal de compañía sin motivo puede ser condenada a hasta un año de prisión. En cuanto al abandono, quien tenga el deber de cuidar a una mascota y luego la abandone, puede ser castigado con hasta seis meses de prisión.

Hasta ahora, no está prohibido mantener a los animales encadenados en una terraza. Así, aunque la práctica de este tipo de situaciones causa indignación en quienes la presencian, el encadenamiento no se considera maltrato.

Sin embargo, la bancada del PAN quiere cambiar este marco legal, argumentando que debería ser ilegal tener a las mascotas encadenadas por más de tres horas; sin embargo, hasta el momento es sólo una propuesta de ley que debe ser aprobada en el parlamento primero, lo que significa que tener una mascota encadenada no es ilegal siempre y cuando cumpla con los demás requisitos.

Según este partido, es necesario educar y concienciar a la población sobre las consecuencias para la salud física y mental de los animales que pasan su vida encadenados o confinados en lugares pequeños, como las terrazas.