Según SIC Notícias, en una hora, 12 vuelos trajeron al aeropuerto a 1.200 pasajeros y la mayoría de ellos procedían de países no pertenecientes a la Unión Europea -en concreto, el Reino Unido-, lo que exige un control de pasaportes.

A su llegada, los pasajeros debían presentar las pruebas Covid-19 y los certificados digitales, así como los pasaportes. Todo este proceso ocupó a muchos inspectores del SEF (Servicio de Extranjería y Fronteras) que no pudieron evitar el aumento de las colas. Además, para empeorar las cosas, había una prueba piloto para comprobar los pasaportes que aún no funcionaba al 100%.

"En un momento en el que es necesario controlar las pruebas de Covid-19 y los certificados digitales, junto con la entrada de ciudadanos británicos, varios puestos del servicio de extranjería y fronteras no pudieron responder al movimiento en la mañana del viernes", informó SIC Notícias

João Fernandes, responsable del Patronato de Turismo del Algarve, dijo a SIC Notícias que ya había hablado con el SEF, que le aseguró que el proyecto piloto estaría listo para las vacaciones del half term británico, cuando se espera un aumento del tráfico aeroportuario con el descanso escolar de los estudiantes británicos.

A pesar de las aglomeraciones de la semana pasada, el aeropuerto de Faro se mantiene en torno al 50 por ciento del tráfico respecto a los niveles previos a la pandemia, donde en octubre de 2018 y 2019 tuvo alrededor de un millón de pasajeros aterrizando.

Al día siguiente, el 16 de octubre, esta situación no se repitió.