Comprar una cama nueva es una gran inversión, así que vale la pena investigar primero. Puede que te sientas como Ricitos de Oro: éste es demasiado blando, aquél es demasiado duro, pero ¿cuál es el adecuado? ¿O simplemente necesita un colchón nuevo? La mayoría de los colchones tienen una vida útil de más de 8 años, así que, ¿tiene las señales que indican que necesita uno nuevo? ¿piezas caídas? ¿Desgarros en el tejido? ¿Despertar con dolor? ¿Duerme mejor en otros colchones, por ejemplo en un hotel? Puede que sean señales de que hay que cambiar de colchón, pero ¿basta con tumbarse en uno en la sala de exposiciones? Es un campo de minas para decidir cuál elegir.

Lo primero que hay que decidir es el tamaño. Si vas a comprar una cama completa, es posible que quieras un tamaño super-king para que haya espacio para ti y tu otra mitad, y quizás también para el perro y el gato, pero si la habitación es demasiado pequeña o el acceso es estrecho, es probable que no quepa.

Y si duerme con calor (¡y eso es lo que hacemos la mayoría de nosotros en Portugal en agosto!), incluso una cama cuyo fabricante diga que tiene "propiedades refrescantes" podría no convenirle. La espuma o el látex pueden retener el calor del cuerpo, sobre todo si son muy blandos y gran parte del cuerpo se hunde en ellos. La tecnología más reciente supuestamente ayuda a aliviar este problema y siempre puedes complementar tu cama con toppers y sábanas que ofrezcan beneficios de refrigeración.

Existen básicamente tres tipos de colchones: de muelles, de espuma y ajustables. No hay un material "correcto" para elegir, ya que todo depende del gusto personal, pero en general, los que duermen de lado necesitan un colchón más blando, los que duermen boca abajo necesitan uno firme y los que duermen de espaldas se encuentran en un punto intermedio. Además, tendrás que tener en cuenta otros factores, como lo que necesita tu compañero de cama, si es diferente de tus preferencias.

Si duermes boca abajo, lo último que quieres es un colchón blando que te haga sentir como si estuvieras ahogado en espuma viscoelástica. En su lugar, una cama más firme le proporcionará el mejor apoyo. Piense en un colchón de espuma firme, de muelles internos densos o de aire.

Las personas que sufren de dolor de espalda necesitan una superficie que les dé soporte, pero que tenga algo de "holgura", para que su columna vertebral se mantenga en una alineación saludable. Es posible que encuentres la felicidad en cualquiera de los tipos de colchón, pero deberías hacer tu mejor imitación de la princesa y el guisante para ver qué te sienta mejor.

Si su pareja da vueltas en la cama toda la noche o usted tiene un sueño desordenado, puede considerar un colchón de muelles con espirales embolsadas, o bien espuma con memoria, látex o un colchón de doble cámara de aire. Los colchones de firmeza media ofrecen un buen "aislamiento del movimiento", pero recuerde que pueden resultar menos cómodos para el cuerpo de un durmiente inquieto, ya que no perdonan sus movimientos.

La espuma y el látex son intrínsecamente antimicrobianos y resistentes a los ácaros del polvo y al moho, por lo que son una buena opción si se es propenso a las alergias. Si opta por un colchón de muelles o de aire con relleno de fibra, asegúrese de cubrirlo con una funda resistente a los alérgenos para reducir los irritantes.

Y si tus preferencias y las de tu pareja no coinciden y hay una batalla en el horizonte, quizá quieras considerar los colchones de aire con doble cámara, o consultar alguna empresa de colchones online especializada en ello. Rellena un cuestionario y haz que te personalicen cada lado en función de tus necesidades.

Por último, asegúrese de dedicar el tiempo suficiente a la búsqueda de una cama, ya que comprar una cama con prisas podría provocarle literalmente noches de insomnio. Y, al igual que probaría un coche antes de comprarlo, es mejor que también pruebe la cama que está considerando. Así que sí, tumbarse en la tienda ayuda. No hay por qué sentirse incómodo: los vendedores de camas están acostumbrados a ello. Lo mejor es tumbarse en la cama -con tu pareja si la cama es para los dos- durante al menos 10 minutos para sentirla bien. Pero no vayas a comprar la cama cuando estés agotado, ya que todo te parecerá bien.