Desde el 5 de noviembre, el nuevo régimen está disponible, pero sólo en los casos en que la pareja exprese su voluntad por escrito.

El Parlamento ya había tomado dos veces la misma decisión en este sentido, superando el "veto" del Presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, que había rechazado este proyecto de ley en un primer momento, argumentando que podría acarrear problemas de sucesión.

Sin embargo, tras esta doble aprobación parlamentaria y después de los cambios que los partidos han realizado en la ley para satisfacer las exigencias de Marcelo, el Presidente de la República ha acabado aceptando esta nueva modificación de la ley nº 48/2019, que regula la procreación médicamente asistida (PMA), abriendo una ventana a las mujeres que se encuentren en estas condiciones y quieran quedarse embarazadas a través de sus maridos fallecidos.

El uso de las técnicas de procreación médicamente asistida a través de la inseminación con semen después de la muerte del donante comenzará a ser posible cuando resulte de un proyecto parental claramente expresado por escrito antes de la muerte del padre.

Crear vida después de la muerte

Ângela Ferreira, que movió montañas para quedarse embarazada de su marido de 29 años, que murió de cáncer, conmovió profundamente a todo el paÃs y a los partidos en el Parlamento por su causa.

Esta pareja se casó en el hospital donde su marido, Hugo, luchaba contra su enfermedad. Antes de la muerte de su marido, la pareja estaba en proceso de fecundación artificial debido a los tratamientos contra el cáncer, lo que llevó al hombre a guardar el semen en el Centro Hospitalar Universitário São João, en Oporto, y a él a expresar el deseo de tener un hijo con Ângela.

Para hacer realidad el sueño de la pareja, ella impulsó una iniciativa popular que reunió más de 20.000 firmas exigiendo al Parlamento una modificación de la ley de procreación médicamente asistida. Tras un largo camino de altibajos, finalmente ganó la guerra.

Comparación con Portugal

El caso de Ângela no es único en el mundo, incluso en el siglo XX casos similares han sido noticia en todo el mundo. De hecho, según Fertility and Sterility, la inseminación post-mortem ya se ha permitido en países como Australia, Austria, Bélgica, Grecia, India, Israel, Países Bajos, Nueva Zelanda, Sudáfrica, España y el Reino Unido.

Sin embargo, en la mayoría de estos países, aunque ya ha habido casos en los que esta práctica ha sido aceptada en la sociedad, así como precedentes en los tribunales, muchos de estos países no tienen una legislación que la permita para todos con carácter obligatorio.

Así, desde el 5 de noviembre, Portugal se ha convertido en pionero en estas cuestiones, garantizando que todas las mujeres que cumplan estas condiciones tendrán el mismo derecho, no dejándolo a la voluntad de los tribunales como ocurre en otros países.