La distinción se anunció durante la 24ª Asamblea General de la OMT que se celebra en Madrid.

Este es el primer año que se conceden estos premios, con el objetivo de distinguir a los mejores destinos rurales de todo el mundo y contribuir a la mejora de las localidades rurales y de las comunidades locales a través del turismo.

Con la atribución de estos premios, la OMT también pretende contribuir a aumentar la visibilidad de los pueblos y llamar la atención sobre el potencial turístico de estas zonas, para atraer más visitantes; promover las tradiciones y la cultura de las regiones, darles mayor proyección y reconocimiento a escala internacional; fomentar el desarrollo de los pueblos a través de enfoques de sostenibilidad -económica, social y medioambiental- que sean transformadores y estén en línea con los objetivos de desarrollo sostenible de Naciones Unidas; y generar redes entre los diferentes pueblos a nivel mundial.

En esta primera edición se recibieron más de 170 solicitudes, procedentes de 75 países. Portugal se presentó con tres aldeas, el límite máximo de candidaturas por país.

El sello de la Mejor Aldea Turística tiene una validez de tres años, tras los cuales la aldea será reevaluada según los requisitos de sostenibilidad, con el fin de renovar el sello.

Rita Marques, Secretaria de Estado de Turismo, ha declarado: "el turismo es, sin duda, una palanca de desarrollo rural. La atribución de este premio es también una validación de la estrategia nacional de turismo que, desde 2017, desarrolla un conjunto de acciones con vistas a la construcción del turismo sostenible e innovador del futuro. Y son estas buenas prácticas las que queremos ver implementadas a gran escala, para que Portugal sea cada vez más un destino visitable durante todo el año, en todas las regiones".