En esta época del año, tenemos mucha humedad y algo de calor, un caldo de cultivo clásico tanto para el moho como para el hongos. Son tipos de hongos diferentes pero con tratamientos similares.

Veamos primero el moho

Se trata de un tipo de moho, un hongo microscópico que viaja por el aire en forma de diminutas esporas. Cuando estas esporas caen en ambientes húmedos, el moho empieza a colonizar y crecer. Pero no penetra en las superficies y crece en los materiales sobre los que se posa, como hace el moho. En cambio, crece sobre superficies planas y, por lo general, es mucho más fácil de detectar y eliminar que el moho. Suele ser de color blanco, gris o amarillo, crece en la superficie y tiene una textura esponjosa o pulverulenta.

Ahora veamos el moho

Se trata de otro tipo de hongo formado por esporas microscópicas que también flotan en el aire. Se conocen más de 100.000 especies de moho, muchas de las cuales son inofensivas. Pero algunas, si se dejan crecer en el interior, pueden causar daños en su casa y enfermar. Como se desarrolla mejor en la humedad, es habitual encontrarlo en baños, sótanos y cocinas, y suele crecer cerca de las goteras en techos y ventanas o detrás de los electrodomésticos donde se ha acumulado el agua. El moho aparece en forma de manchas irregulares de color verde, negro, marrón, naranja, rosa, morado o de otros colores. Suele tener un aspecto borroso y suele ir acompañado de un olor a humedad.

Los efectos del moho tienden a ser graves y pueden ser a largo plazo, ya que las reacciones al mismo pueden incluir problemas respiratorios, problemas cardíacos, migrañas, fatiga, depresión e incluso dolor en las articulaciones. Por no hablar de quienes tienen reacciones alérgicas a él, con congestión, estornudos e irritación de ojos, garganta o piel, y puede agravar el asma existente.

¿Es difícil deshacerse de cada hongo?

En el caso del moho, basta con un limpiador de moho y un buen cepillo para fregar, y si no está muy extendido, es posible prevenirlo sin necesidad de contratar a nadie para el trabajo, ya que hay tácticas de prevención que se pueden probar, con sprays de prevención de moho disponibles.

Las esporas del moho subirán por toda la casa. Esto se denomina "efecto pila", en el que el aire caliente sube en la casa y sale por los niveles superiores, llevándose también las esporas.

La lejía es una opción

Para limpiar eficazmente el moho de las paredes y la lechada, se puede mezclar una solución de una parte de lejía por tres de agua. Humedece una esponja con la solución y aplícala en las zonas con moho. (Recuerda llevar equipo de protección como gafas, guantes e incluso una mascarilla). Frote y limpie suavemente hasta que el moho desaparezca. Una vez que hayas terminado, sécalo bien. Pero, aparentemente, la lejía puede favorecer el crecimiento de moho tóxico en superficies porosas, ya que proporciona aún más humedad. La lejía contiene aproximadamente un 90% de agua, por lo que cuando el agua penetra en superficies porosas como la madera, favorece la aparición de moho. Por lo tanto, la lejía puede empeorar el problema del moho. Además, la lejía es muy corrosiva y no debe mezclarse con ácidos como el amoníaco, ya que produce vapores peligrosos que pueden causar la muerte con sólo unas pocas inhalaciones. Cuando se mezclan ambos, se produce gas cloro, tricloruro de nitrógeno y/o hidracina. Otros subproductos reactivos que pueden provenir de las mezclas de lejía son las cloraminas y dioxinas tóxicas.

Vinagre - un audaz asesino de moho

Pero aparentemente el vinagre blanco es mejor que la lejía para matar el moho. El moho puede volver a crecer, ya que reconoce la lejía como una "amenaza", y volverá a crecer con más fuerza. Cuando se utiliza lejía en superficies porosas, el moho se adentra en la superficie para evitar el producto químico. El ácido suave del vinagre mata alrededor del 82% de los mohos conocidos y puede ayudar a prevenir futuros brotes, pero puede hacer que tu casa huela temporalmente como una tienda de patatas fritas. El vinagre contiene aproximadamente un 20% de ácido acético, así que no añadas agua, que lo diluirá y hará que sea menos eficaz. Pulveriza el vinagre sobre la superficie con moho y déjalo actuar durante una hora. Por último, limpia la zona con agua y deja que la superficie se seque. Y, después, ¡ventilar bien la casa!