Aunque no siempre le haya fascinado la prehistoria, no puede perderse una visita a los monumentos megalíticos de Portugal. El distrito que sin duda cumplirá sus expectativas es Évora. En este distrito hay varios menhires, dólmenes y asentamientos megalíticos que esperan su visita.

Visitar los monumentos megalíticos es sinónimo de ver grandes piedras que remiten a la arquitectura monumental construida por nuestros antepasados entre hace unos 6.000 y 4.000 años. Puede ser una experiencia encantadora imaginar cómo vivían estos pueblos antes y cómo empezaron a asentarse en nuestra civilización tal y como la conocemos hoy. Los primeros pueblos de Portugal se crearon hace 7.500 años.

Después, la población creció rápidamente y la pesca y la caza ya no eran suficientes para alimentar a toda la gente, así que empezaron a cultivar. La necesidad de producir alimentos fue el motivo de la creación de nuevos asentamientos cerca de los ríos. Además de la tierra plana y fértil, el Alentejo ofrecía las aguas del Tajo, del Sado y del Guadiana, lo que lo hace perfecto para la agricultura.

Cromlech de Almendres

Empezando por el mayor monumento megalítico de la Península Ibérica, es una visita obligada para quien recorre esta ruta de piedras encantadas. Construido hace 7.000 años, es uno de los más antiguos del mundo, incluso 2.000 años más antiguo que Stonehenge, en el Reino Unido.

Muy cerca de Évora, hoy en día es posible visitar los aproximadamente 100 monolitos que hay en el Cromlech de Almendres. El lugar está muy bien conservado, a pesar de su antigüedad, gracias a algunas renovaciones y añadidos al plano original.

El lugar, rodeado de bosque, es perfecto para quedarse un rato y disfrutar de la paz que se respira allí. Además, si se compara con otros lugares del mismo tipo, éste no es difícil de encontrar. Sólo hay que seguir la carretera desde el pueblo de Nossa Senhora de Guadalupe.

Menhir de Almendres

Este es uno de los varios menhires de la zona y se encuentra cerca de la última gema que hemos enumerado (a sólo unos dos kilómetros de distancia), lo que sugiere que podrían estar conectados. Este menhir fue descubierto en 1964 por un investigador. Se trata de un singular yacimiento de piedra de origen neolítico y tiene unos seis mil años de antigüedad. Está hecho de granito, tiene unos tres metros de altura y pesa diez toneladas.

La parte superior está decorada con unos grabados de significado desconocido. Nadie sabe realmente qué simbolizaba para la tribu de la época. Puede ser la delimitación de la región o utilizarse con fines místicos. Además, las leyendas locales dicen que el Menhir de Almendres fue la tumba de una princesa mora.

Anta Grande do Zambujeiro

Estas piedras tenían un uso muy peculiar. Formaban un antiguo "cementerio" hecho a partir de un dolmen entre el 4.000 y el 3.500 a.C., que fue utilizado durante el Neolítico como lugar de entrada de los muertos y de culto.

Junto a Valverde, este monumento de una sola cámara era uno de los más grandes de la Península Ibérica. Hoy en día, se considera patrimonio de interés nacional y en el Museo de Évora se pueden visitar una gran cantidad de hallazgos arqueológicos encontrados durante las excavaciones.

En Portugal, este monumento neolítico es una de las manifestaciones más llamativas de las prácticas funerarias de nuestras sociedades campesinas más antiguas. Los muertos eran depositados en el interior de la cámara acompañados de sencillas ofrendas: herramientas de piedra pulida y hachas.

Según la señalización del yacimiento, este monumento megalítico se construyó probablemente a finales del Neolítico. Se trata de un gran monumento con una cámara funeraria y un corredor, ambos formados casi en su totalidad por una sólida estructura funeraria. Es sorprendente cómo (hace miles de años) nuestros antepasados se las arreglaron para mover estas enormes piedras.

A pesar de la falta de información sobre estos lugares, la experiencia merece la pena, así como la oportunidad de dejar volar la imaginación con los grabados que se pueden encontrar por el camino.