Al igual que muchos otros cambios que se han producido en Portugal a lo largo de los años, la idea de la semana de cuatro días comenzó debido a las influencias de otros países. Cada vez son más los países que adoptan el sistema de la semana de cuatro días, lo que ha llevado este tema a la agenda de Portugal.

Antes de la victoria del partido socialista en las últimas elecciones, el Primer Ministro, António Costa, prometió que si su partido ganaba, avanzaría en el debate sobre la semana laboral de cuatro días. En este sentido, tanto el Telegraph como The National News escribieron que, tras la victoria de los socialistas, se espera que Portugal inicie los trámites para una semana laboral de cuatro días. Sin embargo, el debate está aún por llegar.

Sindicatos y patronal

Estas fuerzas casi opuestas no tienen una opinión muy diferente sobre este tema, ya que ambas creen que la propuesta de una semana de 4 días no es una prioridad. Sin embargo, tienen argumentos diferentes para apoyar sus afirmaciones.

Isabel Camarinha, líder de la Unión General de Trabajadores (UGT) considera que la idea del PS está vacía, ya que no dice cómo se conseguiría esta reducción de jornada. Además, sostiene que el debate debería centrarse en la reducción de la jornada laboral a 35 horas semanales para todos (sector privado y público), ya que "no tiene sentido reducir las jornadas laborales y aumentar las de los demás días".

Según ella, las 35 horas semanales serán mejores para mejorar la conciliación de la vida laboral y familiar. Actualmente, en Portugal, la jornada laboral máxima es de 40 horas semanales para los empleados privados y de 35 horas semanales para los funcionarios.

Mayores costes laborales

Por otro lado, el responsable de la Confederación de Comercio y Servicios de Portugal (CCP), João Vieira Lopes, afirmó que "en Portugal, dada la estructura empresarial portuguesa, los niveles de productividad son bajos para absorber un cambio como éste en los próximos años".

Además, advirtió de que si esta medida sale adelante, "las empresas tendrán que contratar trabajadores para mantener el mismo nivel de producción, lo que supone mayores costes laborales y más dificultades para las empresas, especialmente en un contexto de escasez de mano de obra", dijo a ECO.

Por parte de la otra confederación de empresarios portugueses (CIP), su presidente, António Saraiva, declaró a la CNN que "sería ciertamente importante que las familias tuvieran más tiempo para estar juntas y la calidad de vida es un factor que influye en la productividad".

Sin embargo, "los empresarios tienen que pensar obviamente en otros factores que afectan a las empresas, no pudiendo centrarse sólo en el bienestar o en la riqueza". Aunque, "el CIP está interesado en iniciar cualquier debate que ayude al país a ser más competitivo y más sostenible, pero no es el momento para ello", destacó.