La primavera es una época preciosa del año, pero también trae consigo algunas preocupaciones sobre el cuidado de la piel, ya que el calor de los rayos del sol nos recuerda que nuestra piel necesita una protección extra. Sin embargo, pensar que sólo hay que tomar precauciones especiales en verano y primavera no es más que un mito.

"Es un mito que sólo tengamos que tomar precauciones especiales en primavera o verano. Los efectos nocivos del sol son una amenaza durante todas las estaciones y la prevención sigue siendo la mejor arma contra el cáncer de piel", afirma la Dra. María José Passos, médico de gran experiencia que trabaja en el Grupo de Salud HPA y que ha dedicado su vida a combatir el cáncer de piel.

Para que quede claro, cerca del 90% de los casos de cáncer de piel están causados por la exposición a los rayos UV. Estos tumores son más comunes en las personas mayores y su incidencia ha aumentado en los últimos años, al igual que su morbilidad. Sin embargo, no todos los cánceres tienen los mismos signos, por lo que es importante distinguir unos de otros.

Principales tipos de cáncer de piel

Existen tres tipos principales de cáncer de piel. El primero, y más común, es el carcinoma de células basales (CCB), que representa el 65 por ciento de los cánceres de piel. Directamente relacionado con la exposición al sol, es el más común en el mundo occidental y se describe como de crecimiento lento y rara vez se extiende a otros órganos.

Responsable del 25 por ciento de los casos, el carcinoma de células escamosas es el segundo tipo de cáncer de piel. Se caracteriza por un crecimiento inusual y acelerado de las células escamosas, que suele darse en zonas expuestas al sol, y se diagnostica mediante biopsia. A diferencia del cáncer anterior, éste puede hacer metástasis en una fase avanzada.

Por último, el melanoma -menos frecuente pero más mortal- representa entre el cinco y el diez por ciento de los casos. De hecho, representa el 80 por ciento de las muertes por cáncer de piel y es el segundo cáncer más frecuente en personas menores de 30 años. Sin embargo, cuando se diagnostica en una fase temprana, puede curarse con un 90 por ciento de éxito.

Factores de riesgo

Según el médico, existen varios factores de riesgo. Las personas mayores de 50 años, que tienen antecedentes familiares de cáncer de piel o las personas con más de 50 lunares y piel u ojos claros tienen que estar alerta. Pero la principal causa es, sin duda, la exposición a la luz solar.

"El cáncer de piel se produce cuando hay mutaciones en el ADN de las células de la piel. Estas mutaciones hacen que las células crezcan de forma rápida y desordenada, dando lugar a un tumor maligno", explica.

No todos los tipos de cáncer de piel pueden evitarse con una cuidadosa prevención. En el caso del melanoma, aunque la exposición a la radiación ultravioleta es también un factor de riesgo bien conocido, especialmente para quienes tienen antecedentes de quemaduras solares durante la infancia, "el melanoma es una enfermedad con una biología más compleja y depende también de otros factores genéticos, como tener los ojos verdes o azules, el pelo rojo o las pecas".

Sin embargo, la buena noticia es que la mayoría de los cánceres de piel se pueden prevenir.

"Hay algunas precauciones que hay que tomar, como evitar la exposición a la luz solar, sobre todo en las horas en que la radiación UV es más fuerte (de 12 a 17 horas); utilizar protección solar en la playa o en el campo, durante todo el año, incluso cuando el cielo está nublado (las pieles sensibles deben tener un FPS de al menos 30); usar ropa protectora, como ropa oscura que cubra las zonas expuestas, llevar un sombrero con protección para las orejas, gafas de sol; tener mucho cuidado con la exposición al sol en los niños, que son más sensibles a la radiación UV y deben usar siempre un protector solar con FPS 50. Además, hay que revisar la piel con regularidad", explica la doctora Maria José Passos.

El peligro de las camas solares

No podríamos hablar de cáncer de piel sin mencionar los efectos nocivos de las camas solares. Las camas solares son cabinas con tubos de luz, que liberan radiaciones UV artificiales concentradas y son una gran causa de cánceres de piel, especialmente de melanoma.

"Hay varios estudios internacionales, en los que han participado dermatólogos portugueses, que han demostrado la relación entre la exposición previa en camas solares y el aumento del riesgo de todos los cánceres de piel, concretamente el carcinoma de células escamosas y los melanomas", señaló.

La vitamina D no puede ser una excusa

Todos necesitamos vitamina D, pero esto no significa una exposición prolongada al sol. De hecho, sólo entre 15 y 30 minutos de luz solar al día permiten al cuerpo producir los niveles necesarios de vitamina D, lo que significa que basta con dar un paseo por el campo a las 8 de la mañana.

Además, no se trata sólo de la luz solar. Para conseguir los niveles adecuados de vitamina D, "no hay que olvidar el consumo de alimentos ricos en calcio para evitar el déficit de vitamina D en el organismo", señala el médico.

Señales de alerta

Si detectas algo que pueda preocuparte, acude al médico. Los siguientes consejos sólo le dan una pista sobre lo que debe preocuparle.

Por ejemplo, en cuanto a la asimetría, cuando una mitad del lunar no se parece a la otra, pero también cuando el borde del lunar es irregular. Además, cuando un lunar tiene más de un color o cuando su diámetro es superior a seis milímetros. Por último, cuando el lunar sospechoso aumenta de tamaño, cambia de forma o de color, puede ser el momento de consultar a un experto.

En caso de que se produzca cualquiera de estos casos, acuda a un dermatólogo de HPA Health Group.