Me preguntaba por casualidad a dónde iban los saltamontes y los grillos durante el invierno y me puse a pensar si realmente sé la diferencia entre ellos.

La primera parte de mi pregunta se resolvió fácilmente: descubrí que ambos sólo viven durante un año aproximadamente, por lo que no se atrincheran en ningún sitio para los meses más fríos, y que cada nueva generación de ambos nace en forma de huevos.

Ambos pertenecen a la especie Orthoptera (que significa "alas rectas"), y se parecen un poco. Los grillos pertenecen al suborden Ensifera, y hay más de 900 variedades de grillos. Los saltamontes pertenecen al suborden Caeliferans, y hay más de 11.000 tipos de saltamontes.

Grillos

Vamos a verlos por separado, empezando por los grillos. Empiezan su vida como huevos bajo tierra, y una hembra pone 100 huevos al día y hasta 3000 en su vida. (No puedo resistirme a decirlo: Pepito Grillo, ¡son muchos grillos!) Los grillos son nocturnos y son de color verde pálido o, más comúnmente, marrón, lo que les permite esconderse mejor de los depredadores por la noche. Miden unos 5 cm de largo y tienen largas antenas. Sólo los grillos de campo o los domésticos tienen alas, con las que emiten su característico "chirrido". Utilizan un proceso llamado estridulación, y hay una estructura especial en la parte superior de sus alas, llamada raspador. Por lo general, sólo los grillos machos hacen ese ruido, ya que es un canto de llamada para atraer a las hembras y repeler a otros machos, ¡y es bastante fuerte! Dicen que algunas especies de grillos están tan acostumbradas a la temperatura que se puede saber si hace más o menos calor en el exterior por su canto. Al parecer, si se cuentan sus chirridos durante 15 segundos y luego se suman 40, se puede aproximar la temperatura en grados Fahrenheit.

Como los grillos son omnívoros, no sólo comen plantas, sino también larvas, pulgones, otros insectos y huevos de insectos.

Saltamontes

Los saltamontes también ponen huevos en el suelo. La hembra pone unos 30 a la vez, llegando a poner hasta 100 huevos entre el verano y el otoño, y rodea los huevos con un líquido espumoso que se endurece para formar una estructura protectora o "vaina". Son bastante grandes -el doble del tamaño de los grillos-, son diurnos y de color verde brillante, por lo que se mezclan bien con las hierbas y las plantas. Sus antenas son cortas y los machos emiten el sonido del canto frotando una pata trasera contra una de sus duras alas delanteras. La pata áspera hace que el ala vibre y emita un sonido, casi como el de un arco que toca un violonchelo.

Como herbívoros, los saltamontes sólo comen hierba y plantas.

Hay otras dos criaturas de la misma familia, de las que nunca había oído hablar: los katídidos (más conocidos como grillos de los arbustos, y llamados katídidos por el sonido que aparentemente hacen), y las langostas, de las que todo el mundo ha oído hablar, que diezman los cultivos en su fase de enjambrazón, cuando se dan las condiciones adecuadas tras una sequía seguida de un rápido crecimiento de la vegetación.

¿Plagas?

La consideración de los grillos o los saltamontes como plagas varía. Los saltamontes suelen permanecer en el exterior, pero sus poblaciones pueden crecer y diezmar los jardines. Los grillos, como se alimentan de insectos muertos, suelen ser vistos con mejores ojos. Sin embargo, son mucho más propensos a entrar en las casas. Son comedores voraces y se alimentan de casi cualquier cosa, incluidos los tejidos, el papel, el caucho... y sus alimentos. Les atraen los ambientes cálidos y húmedos y entran en las casas a través de diversas grietas o aberturas en los marcos de las ventanas y puertas, así como en la mampostería. Una vez que los grillos entran en su casa, puede ser difícil deshacerse de ellos sin ayuda profesional.

En los países asiáticos de antaño, se suponía que tener un grillo en el hogar o en la cocina daba buena suerte, ya que se les consideraba un "perro guardián", pues cuando se acercaba el peligro, el grillo dejaba de piar. Y las supersticiones sobre insectos sugieren que da mala suerte matar a un grillo, aunque sea por accidente, así que si tienes alguno en casa, en lugar de matarlo, muéstrale suavemente la puerta y dile que se vaya.