Cuando pensamos en suelos en Portugal, lo primero que pensamos es en mármol frío o en baldosas de cerámica para intentar mantener nuestras casas lo más frescas posible. Pero las alfombras también tienen su lugar, tal vez para dar sabor a la decoración, unir colores o crear un poco de calor durante los meses más fríos.

La alfombra tradicional de Portugal, la alfombra Arraiolos, es más bien un tapiz, y existe desde la Edad Media.

Son artesanales, hechas sin telar, y durante mucho tiempo se creyó que fueron los árabes quienes trajeron esta exótica alfombra, pero en realidad las alfombras de Arraiolos estaban influenciadas por las alfombras persas y turcas y eran especialmente apreciadas ya en el siglo XV.

La llegada a Arraiolos

La historia de Arraiolos se remonta a los moriscos, que dominaron las culturas de esta zona durante cientos de años, hasta que fueron expulsados de España por la reina Isabel de España en 1492, y algunos huyeron hacia el oeste, a Portugal, estableciéndose en la ciudad de Arraiolos.

En 1511, Portugal también expulsó a los moriscos, pero los lugareños ya habían absorbido los conocimientos de bordado y fabricación de alfombras.

La cultura de Oriente Medio, incluidas las técnicas textiles persas, viajó fácilmente a Iberia, y es probable que los nobles moriscos trajeran consigo a sus hábiles alfombristas.

A pesar de su desaparición, los artesanos locales continuaron produciendo estos magníficos diseños, y muchos talleres tenían su sede en los conventos, donde empezaron a aparecer esquemas de color y motivos populares portugueses.

Así comenzó el bordado de Arraiolos a gran escala. Las mujeres y los niños bordaban los diseños, que cambiaron enormemente con el paso del tiempo, pero todavía hoy las alfombras de Arraiolos conservan la estructura inicial de las persas: grandes motivos centrales que simbolizan lo vivo, cuatro esquinas que representan los cuatro elementos y diversas referencias teológicas, pero con el tiempo, los motivos más occidentales y característicamente portugueses empezaron a dominar las piezas de las alfombras de Arraiolos.

Arraiolos es un pueblo situado al norte de Évora donde tradicionalmente las mujeres fabricaban estas alfombras desde al menos el siglo XVI. Ahora, la tapicería es un arte en peligro de extinción, y en Arraiolos, muchos talleres han cerrado, y puede ser difícil encontrar un artesano que siga bordando.

Aunque ya no las vea fabricar en las calles, encontrará una tienda que las venda, y tal vez un artesano que haga una, o visite el famoso museo de la alfombra, el Centro Interpretativo do Tapete de Arraiolos, que es un lugar perfecto para visitar y aprender todo sobre estas famosas alfombras.

A finales del siglo XIX, la fabricación de alfombras de Arraiolos prácticamente no existía, reduciéndose a los bordadores que hacían alfombras por encargo o para sus propios hogares.

Un taller fundado en 1916 en Évora contribuyó a reanimar la vacilante industria, que ahora está regulada por una organización profesional.

Técnica de bordado

Muy solicitados por la aristocracia en el siglo XVIII, servían no sólo para proteger y decorar los suelos, sino también para exhibir la riqueza, y bien cuidados, duran años.

Estas hermosas alfombras no son baratas porque se hacen a mano, los diseños se bordan puntada a puntada sobre el lienzo o el lino, normalmente con hilo de lana.

La técnica es una forma de punto de cruz que cubre completamente la base de tela. El punto utilizado para las alfombras se llama comúnmente "punto de Arraiolos", un medio punto de cruz oblicuo, que se dice que es de origen eslavo, y que habría sido popular entre los árabes que ocuparon España y Portugal.

La ejecución comienza mucho antes del bordado: encontrar la imagen adecuada, los colores correctos, definir los tamaños y ampliar el diseño para que todo esté en proporción; todo ello lleva horas y horas, ya que la tapicería es una artesanía manual, hecha puntada a puntada.

El ritmo depende de las manos que lo crean, dicen que no se puede apurar, ¡como el buen vino!

La demanda fue intensa hasta mediados del siglo XX, pero en los años 80 comenzó la producción de alfombras en otros lugares, pero no son alfombras de Arraiolos, ¡sólo alfombras hechas a la manera de Arraiolos!