Conocidos más comúnmente como otorrinolaringólogos, estos médicos tratan afecciones del oído, la nariz y la garganta, pero su campo de acción va mucho más allá Dra Vânia Henriques, otorrinolaringóloga afincada en Portugal, nos ofreció una visión más cercana de su profesión, que describe como dinámica y profundamente gratificante.
Según la Dra. Henriques, la vida de un otorrinolaringólogo rara vez es repetitiva. "Nuestro día a día es muy dinámico", explica. "Trabajamos en tres áreas diferentes: urgencias, consultas y quirófano".
Una semana normal implica unas doce horas en urgencias, dos días de consultas y dos días de quirófano. Esta mezcla permite a los otorrinolaringólogos abordar necesidades urgentes, crónicas y quirúrgicas en una misma profesión. Desde un bebé con complicaciones en las vías respiratorias hasta centenarios que luchan contra la pérdida de audición, por su consulta pasan pacientes de todas las edades y procedencias.
"Es una consulta técnica", añade, señalando el uso de instrumental especializado y la actividad constante. A diferencia de otros campos de la medicina en los que hay que pasar largos ratos sentados, la práctica de la otorrinolaringología mantiene a los médicos de pie, moviéndose entre el equipo y los pacientes. "Es una consulta rápida, pero muy divertida".
Aunque el ámbito de la medicina otorrinolaringológica es amplio, la Dra. Henrique esbozó los casos más frecuentes que atiende: dificultades respiratorias, trastornos del sueño, pérdida de audición, infecciones y mareos. Los niños son pacientes especialmente comunes, que a menudo presentan infecciones de oído, congestión nasal o "apnea del sueño", una afección relacionada con la respiración bucal durante el sueño.
Subraya que los pacientes deben plantearse consultar a un otorrinolaringólogo cuando los médicos de cabecera no puedan resolver problemas persistentes. La dificultad para respirar, las infecciones recurrentes, los mareos continuos o las alteraciones de la voz que duren más de tres semanas son señales de alarma. Esto último, subraya, es especialmente relevante para profesionales como profesores, periodistas, cantantes y locutores de radio, que dependen en gran medida de su voz.
Más allá del tratamiento clínico, la Dra. Henriques anima a la gente a adoptar hábitos de vida que protejan la salud del oído, la nariz y la garganta. "Lo primero que se puede hacer para proteger la salud es no fumar", afirma. "Eso es lo primero que dirá cualquier otorrinolaringólogo", insiste.
También aconseja precaución al saltar al agua o practicar algún deporte radical, ya que la membrana timpánica es muy fina y delicada y puede producirse una perforación. Recomienda revisiones rutinarias de ORL antes de viajar, especialmente durante los meses de verano. En el caso de los niños, la curiosidad plantea sus propios riesgos: a menudo se encuentra con casos en los que los pequeños se introducen objetos extraños como semillas, panes o pequeños juguetes en los oídos o las fosas nasales.
Cuando se le pregunta qué es lo que más le gusta de su trabajo, la Dra. Henriques vuelve a la variedad de sus pacientes y casos. "Los días son siempre diferentes, las preguntas son siempre diferentes, nunca hay un día repetitivo", dijo. Más allá de la ciencia médica, la especialidad la conecta con las artes, ya que los otorrinolaringólogos tratan con frecuencia a cantantes, músicos y actores cuyo sustento depende de una voz y una audición sanas.
También le satisface la inmediatez de muchos tratamientos. Intervenciones sencillas, como eliminar el cerumen o realizar una maniobra para tratar el vértigo, pueden mejorar radicalmente la calidad de vida de un paciente en cuestión de segundos. "Este resultado inmediato es muy satisfactorio", explica. "Poder aliviar a alguien de inmediato, sin más exámenes ni necesidad de cirugías, es una de las cosas que más me gustan. No hay muchos campos de la medicina que puedan proporcionar un alivio instantáneo a los pacientes."
Por supuesto, el trabajo también conlleva retos. La medicina evoluciona constantemente, con nuevos avances y descubrimientos. "Lo más difícil es que todo cambia constantemente", dice la Dra. Henriques. Mantenerse al día exige estudiar continuamente, asistir a conferencias y seguir el ritmo de las nuevas tecnologías y procedimientos.
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La cirugía es otro pilar central de su consulta, y uno de los que más disfruta. Los otorrinolaringólogos realizan una amplia gama de intervenciones: desde extirpaciones de adenoides y amígdalas hasta reconstrucciones de orejas, inserción de tubos de drenaje, correcciones nasales y extirpación de pólipos. También abordan quirúrgicamente los trastornos de la voz. Cuando es necesario, los otorrinolaringólogos colaboran con cirujanos otorrinolaringólogos, colegas dedicados a los casos oncológicos, realizando operaciones complejas cuando es preciso.
A pesar de la intensidad de la cirugía, la Dra. Henriques la considera uno de los aspectos más satisfactorios de su carrera. "Con pequeños gestos, pequeños procedimientos, podemos ayudar a la vida de tantas personas", afirma.
Su camino hacia la especialidad empezó pronto. De niña, la Dra. Henriques era paciente habitual de los otorrinolaringólogos e incluso se sometió a una pequeña intervención quirúrgica. La experiencia personal dejó una impresión duradera. "Desde niña, consideré la otorrinolaringología como una profesión que quería", recuerda.
Durante su formación médica, su interés no hizo más que aumentar, sobre todo durante las prácticas que la expusieron a la variedad y precisión del campo. Hoy en día, considera que su elección profesional no sólo le satisface, sino que es una prolongación natural de su fascinación temprana y su historia personal.
Para la Dra. Henriques, ser otorrinolaringóloga es más que un trabajo. Al tratar a pacientes desde la infancia hasta la vejez, valora tanto la complejidad de los casos como las intervenciones sencillas que pueden restablecer rápidamente el bienestar y la salud.
Como especialidad, la otorrinolaringología se define por su amplitud y versatilidad. Los otorrinolaringólogos se mueven con soltura entre la atención de urgencias, las consultas rutinarias y la cirugía avanzada, abordando desde infecciones de oído infantiles hasta reconstrucciones intrincadas. Es un campo en el que incluso los procedimientos más pequeños pueden transformar la calidad de vida de un paciente.
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