Según un informe del Instituto Portugués de Sangre y Trasplantes(IPST): "Se observa una tendencia a la baja de 2017 a 2020, estabilizándose en el año siguiente, volviendo a la tendencia anterior de 2021 a 2024", señala el documento, destacando que "la caída abrupta" en 2020 estuvo relacionada con la pandemia de Covid-19.

En cuanto al número de donantes, los datos indican que hubo un total de 200.965 en 2024, 4.390 menos que el año anterior y 9.939 menos que en 2017.

El número de donaciones también disminuyó, pasando de 306.033 en 2023 a 299.914 en 2024. En 2017, alcanzaron las 324.053.

Sin embargo, el número de donantes de primera vez y su representación proporcional en relación con el total de donantes no sufrieron cambios significativos en los últimos tres años, manteniendo en 2024 el mismo número medio de donaciones por donante que el registrado en 2023 (1,49).

Según el IPST (Instituto Portugués de Sangre y Trasplantes), 31.721 personas donaron sangre por primera vez en 2024, lo que representa el 15,78% del total, y 32.739 (15,94%) en 2023.

Las mujeres siguen representando la mayoría de los donantes.

La distribución por edades de la población donante sigue mostrando un progresivo envejecimiento de la población donante, con un aumento de la edad media y un incremento proporcional en los grupos de edad entre 45 y 65 años y mayores de 65 años, y un descenso en los grupos de edad entre 18 y 24 años y 25 y 44 años.

Según Alberto Mota, cada día se necesitan aproximadamente entre 1.000 y 1.100 unidades de sangre, lo que requiere "la movilización de toda la sociedad para la donación".

"Desgraciadamente, la gente dona cada vez menos, y los donantes habituales son generaciones que están envejeciendo, que ya no pueden donar sangre a partir de los 65 años. Por lo tanto, es una lucha diaria conseguir que los más jóvenes donen sangre", lamentó.

Alberto Mota abogó por "más incentivos, más promoción, mejor planificación y más profesionales sanitarios" para responder a las "muchas peticiones" de donaciones de sangre y reducir los tiempos de espera en los centros de donación, así como cambios en los horarios de atención al donante, sobre todo en los hospitales.