Invitado por Empowered Startups, con quien he colaborado a lo largo del año, tuve el privilegio de asistir y participar en momentos que marcaron el debate global sobre el rumbo de la inteligencia artificial, la energía y la economía digital.

El tema dominante fue la Inteligencia Artificial y todo lo que representa, desde las oportunidades a la regulación, desde las nuevas infraestructuras a los datos que alimentan este nuevo universo. Uno de los moderadores comparó la era de la IA con la del sector inmobiliario, recordando la vieja máxima "ubicación, ubicación, ubicación". Ahora, dijo, el mantra es otro: "datos, datos, datos".

Pero lo que hizo especialmente relevante el debate fue el equilibrio entre innovación y responsabilidad. En la última conferencia del día, la Comisión Europea admitió que necesita ajustar su Ley sobre IA, haciéndola "más favorable a la innovación". El Comisario Europeo de Soberanía y Seguridad Tecnológica fue claro al afirmar que Europa quiere proteger la democracia y la privacidad, pero sin asfixiar a las startups con burocracia. La simplificación de las normas, especialmente en torno a la ciberseguridad y los datos, será el primer paso de una nueva etapa que promete hacer el continente más competitivo y abierto a la inversión.

Respirar

innovación

Mientras Bruselas busca el equilibrio adecuado, Lisboa ya respira innovación. El Secretario de Estado de Reformas portugués afirmó que Portugal está preparado para ser un polo de excelencia en Inteligencia Artificial, subrayando el potencial económico y estratégico que tiene el país. Con inversiones estimadas en más de 16.000 millones de euros vinculadas a la IA y a los centros de datos, Portugal quiere afirmarse como uno de los principales polos tecnológicos de Europa, reforzando también la soberanía digital europea.

El país ofrece algo poco común: estabilidad, talento, energía limpia y conectividad global. Lisboa es hoy un punto central de conexiones transatlánticas, una encrucijada de cables submarinos y conocimiento humano. Esta visión fue compartida en el evento por varios participantes internacionales, que destacaron el papel de Portugal como puente entre continentes y culturas, entre tecnología y humanidad.

Durante el evento, también tuve la oportunidad de pasar revista a los socios y asistir a la firma de nuevos acuerdos importantes para el futuro de la innovación en Portugal, incluida la asociación entre Empowered Startups y la Politécnica de Santarém, una región que me es muy cercana, ya que tengo raíces familiares en Torres Novas, Ribatejo. Fue un momento especial, que me recordó que, incluso en un evento global, el mundo sigue siendo pequeño y profundamente humano.

También hubo tiempo para hablar con representantes de la Universidad del Algarve y del Algarve HUB, todos con la misma energía positiva y confianza en un futuro tecnológico y sostenible para el país.

Inspirador

Uno de los momentos más inspiradores de la jornada fue escuchar en el escenario a Omer Wilson, CMO de Startup Campus, que elogió a Portugal por su talento, sus energías renovables, su ubicación estratégica y el prometedor futuro que el país tiene por delante. Fue un discurso que entusiasmó a la sala y, para mí, supuso un profundo orgullo. Tras su discurso, tuve la oportunidad de saludarle personalmente e intercambiar algunas palabras. Me dijo que le habían gustado mucho mis artículos y que quería seguir en contacto. Intercambiamos tarjetas y quedamos en volver a vernos después de la Web Summit para continuar la conversación sobre el ecosistema portugués y su potencial de crecimiento mundial.

Créditos: Imagen suministrada;

Salgo de estos eventos con una certeza renovada: Portugal se está transformando ante nuestros ojos. Ya no es sólo un destino de sol y playa, sino un ecosistema de innovación, talento y oportunidades. Ver de cerca este cambio, como participante, consultor y observador, me llena de orgullo.

El mundo busca un refugio para crecer, expandirse e invertir. Y ese refugio bien puede llamarse Portugal.