En los últimos años, los paneles solares han pasado de ser una innovación de lujo a un producto relativamente asequible que se presenta en todas las formas y tamaños, desde enormes paneles solares a paneles plegables conectados a un cargador de teléfono. No sólo ayuda al medio ambiente, sino que de paso ahorra mucho dinero.
Susan Piggott es una experta decoradora de interiores, y su historia es un ejemplo representativo de las ventajas de pasarse a la vida sin conexión a la red, que mejora drásticamente la situación de alguien. "Vivo donde vivo debido a circunstancias que no estaban realmente bajo mi control en ese momento, así que he intentado crear un entorno con el que pueda seguir adelante", declaró a Central Magazine.
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Susan vive en Herdade de Montalvo, a orillas del estuario del Sado, cerca de Alcácer do Sal, en una propiedad de su difunto marido. "Llegué a Portugal hace ocho años con mi marido, y a los seis meses falleció", cuenta.
"Me quedé en una situación financiera terrible, que no estaba prevista. Por desgracia, la ley de sucesiones portuguesa no me lo ha puesto fácil", explica Susan. "Sigo luchando para sacar adelante el área de sucesiones aquí y, hasta entonces, no puedo ir a ninguna parte". Según el derecho de sucesiones portugués, el cónyuge u otros familiares supervivientes tienen derecho a aproximadamente la mitad del patrimonio del fallecido aunque no se haya formalizado testamento; sin embargo, los procedimientos judiciales pueden ser notoriamente lentos.
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El fallecimiento imprevisto del marido de Susan la dejó viviendo sola en una propiedad considerable, lo que provocó algunas ineficiencias evidentes. "Mi factura de electricidad habitual superaba los 200 euros al mes, y eso que vivía sola", cuenta. "Nunca encendía una luz".
"He tenido que sobrevivir", continuó. "He tenido que superar los problemas con los que me he encontrado y me sigo encontrando, algo que nunca estaba previsto cuando mi marido y yo llegamos a Portugal porque no teníamos tiempo para planificar ese tipo de cosas, ni esperábamos tenerlo".
Al verse en un aprieto que muchos pasarán toda su vida sin experimentar, Susan acudió a amigos de la zona en busca de ayuda. "Nadie podía creer por qué recibía facturas tan altas", comenta. Por suerte, conocía a un hombre llamado Nuno Santos, propietario de una empresa de instalación de paneles solares. "Vino a mi casa y me desconectó de la red. Lo hizo como un acto de absoluta bondad, porque se dio cuenta de que yo estaba en una situación muy vulnerable. Obviamente, le pagaré por sus servicios cuando pueda pagarle".
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"Me señaló los problemas a los que me enfrentaba y me dijo que la única manera era actualizar todo el sistema y depender de la energía solar y la batería, así que su equipo vino y lo hizo por mí", añadió. Ahora, con toda la tecnología instalada, sus facturas de electricidad se han reducido de 200 a 50 euros al mes. "No he notado ningún cambio, aparte de la factura. Todo funciona con la misma eficiencia que antes".
Sostenibilidad
La energía solar ha demostrado ser una buena inversión tanto a escala mundial como personal, especialmente aquí en Portugal, donde el cielo está inmaculado la mayor parte del año. El mayor reto para su adopción más generalizada es el elevado coste inicial de su instalación, pero esta carga se ha visto muy aliviada por las ayudas del Gobierno, que ofrece cubrir el 85% de los costes, hasta un máximo de 7.500 euros por hogar, con dinero del Fondo de Medio Ambiente.
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En la actualidad, el estilo de vida sin conexión a la red de Susan sólo cubre la electricidad en la medida de lo que pueden producir sus paneles solares, pero se pueden dar más pasos. Ser completamente independiente energéticamente es posible con suficientes paneles solares y baterías, pero es importante tener en cuenta que la energía es la parte fácil de la autonomía. El reto está en desvincularse del sistema de agua, ya que aunque hay granjas en el país con sus propias cisternas, éstas tienden a ser poco fiables debido al clima árido de Portugal.
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Vino a Portugal con su marido por dos razones: "el sol y la clínica neurológica de Torres Vedras". A pesar de la tragedia que sufrió al principio de su estancia, sigue apreciando el país. "Portugal es un lugar precioso para vivir, y ofrece un estilo de vida que no es comparable al de otros países europeos", concluye.







