"No queremos crecer un 2% al año. Queremos crecer un 3%, un 3,5%, un 4%. Queremos que el salario mínimo no llegue a 1.100 [euros]. Ese es el objetivo que tenemos para esta legislatura, pero queremos más. Que llegue a 1.500 o 1.600", dijo en la clausura del X Congreso Nacional de Alcaldes Socialdemócratas (ASD), en Oporto.
El presidente del Gobierno, que el viernes había sugerido aprovechar los posibles cambios en la legislación laboral para subir el salario mínimo a 1.500 euros y el salario medio a 2.000 o 2.500 euros, dijo que no quiere "que el salario medio llegue a 1.600 o 1.700 euros", sino que "llegue a 2.500, 2.800 o 3.000 euros".
El secretario general del Partido Socialista (PS), José Luís Carneiro, acusó al presidente del Gobierno de "lanzar una zanahoria" a los trabajadores al hablar de subir el salario mínimo a 1.500 euros, en un intento de desinflar la huelga general.
Tanto a la entrada como a la salida del Auditorio del Instituto Superior de Ingeniería de Oporto (ISEP), donde tuvo lugar el congreso de alcaldes socialdemócratas, Luís Montenegro declinó hacer declaraciones a los periodistas.
"Queremos, efectivamente, crear la riqueza que pueda combatir la pobreza. Queremos un país que piense y ejecute un proyecto de desarrollo que pueda ser duradero, que pueda ser consistente, que pueda ser lo suficientemente robusto como para ser cada vez más ejemplar, como ya lo es hoy, a escala europea", subrayó en su discurso.
Objetivos económicos
El líder del PSD también arremetió contra quienes "dudan" de la ambición del Gobierno: "Son los mismos que dudaban el año pasado de que alcanzaríamos nuestros objetivos presupuestarios y económicos. Los hemos superado. Son los mismos que volvieron a dudar este año, y volveremos a superarlos", aseguró.
El presidente del Gobierno también anticipó que "dentro de un año" sus palabras "tendrán aún más sentido", así como dentro de cuatro años, al final de la legislatura y de los mandatos municipales, que concluyen ambos en septiembre de 2029.
Ante esta confluencia de plazos, el presidente del Gobierno afirmó que tanto el Gobierno como los alcaldes del PSD, que ostentan la mayoría tras las elecciones municipales de octubre, tienen "el cuchillo y el queso en la mano" respecto a la transformación del país.
"Está en nuestras manos, no en las de nadie más", subrayó, advirtiendo de que los socialdemócratas "tendrán que gobernar bien tanto a nivel central como local".
Para Luís Montenegro, "si la mayoría de los alcaldes tienen una filosofía política más cercana a la del Gobierno, el nivel de responsabilidad del partido dominante es aún mayor."
"No tenemos que tener miedo de eso. Tenemos que aprovecharlo y utilizarlo bien", dijo a los alcaldes.
En su discurso, también dijo que quería que los elegidos por el PSD estuvieran con el partido "porque están cualificados, porque saben hacer bien las cosas, porque representan lo que es bueno" en las comunidades.
"Para combatir el extremismo, el populismo, a los que tienen tendencias dictatoriales, autoritarias, necesitamos realmente buscar a los mejores, a los que son buenos, y enfrentar a los que son menos buenos", afirmó.
Reforzó además que "a nivel local e intermunicipal, existen todas las condiciones para que se fortalezca el nivel de competencia, obviamente con los recursos financieros adecuados."
"Realmente necesitamos confiar en los alcaldes. Y realmente necesitamos eliminar la burocracia, simplificar los procedimientos a la luz de la confianza", con la "contrapartida" de "penalizar más severamente a quienes violen este principio de confianza."
Así, se comprometió a revisar el Código de Contratos Públicos (CCP) y a "simplificar la concesión de licencias", así como a agilizar los dictámenes y revisar los plazos para los pronunciamientos.






