Con una fuerte presencia de inmigrantes indios procedentes de India, Pakistán, Bangladesh, Nepal y Bután, esta junta venía prestando servicios en inglés hasta hace un mes, pero João Pica se dio cuenta de que "ni los inmigrantes entienden el inglés del personal, ni el personal entiende el inglés de los inmigrantes".

João Pica asumió la presidencia de la Junta Parroquial de Venteira, en el corazón de la ciudad de Amadora, hace un mes, y ésta fue una de las primeras medidas que adoptó.

"Lo que observé, en tres o cuatro consultas que presencié, fue que, al final de la consulta, ni nuestro empleado entendía la mitad de lo que decía el interlocutor, ni el cliente, en ese caso, entendía la mitad de lo que decía nuestro empleado", declaró a Lusa.

Para João Pica, el hecho de que el inglés que hablan estos inmigrantes sea "muy rudimentario" dificulta su comprensión.

Una de las consecuencias de esta dificultad de interpretación fue la queja de algunos inmigrantes, que afirmaron que el ayuntamiento les había dado información incorrecta.

"No puedo tener empleados que se arriesguen a ser colaboradores de alguien que luego viene aquí y presenta una queja, y presenta una queja fundada, porque recibió una información que creía correcta y no lo era", observó.

El alcalde explicó que las consultas continúan y que no es necesario un traductor oficial. "Sí exigimos que la persona esté acompañada por alguien que pueda traducir, alguien que hable portugués, que entienda portugués y que traduzca a la lengua materna de la persona atendida", continuó.

João Pica afirmó que los cambios "van bien", superando "una o dos limitaciones" relacionadas con la atención a personas que no esperaban necesitar un traductor.