La medida sólo recibió un voto en contra, pero fue criticada por toda la oposición, que quería una reducción más significativa.

El concejal de Iniciativa Liberal, Rui Rocha, afirmó que la reducción, de media, no debería suponer más de un café al mes.

"La reducción es una señal, estamos a favor, pero nos parece una señal francamente insuficiente", dijo Rui Rocha.

Las críticas son compartidas por el movimiento Amar e Servir Braga, que consideró la reducción "muy tímida", y por el Partido Socialista (PS), que dijo que con una renta anual de 300 euros, la disminución será de unos 10 euros.

El concejal del partido Chega, Filipe Aguiar, votó en contra al considerar que el IMI (Impuesto Municipal sobre Bienes Inmuebles) es un impuesto que no debería existir porque "penaliza mucho a las familias."

"Demasiado poco"

"Obviamente, acogimos con satisfacción esta reducción, pero creemos que es demasiado poco y que deberíamos ir a por el tipo mínimo", dijo.

Para el alcalde João Rodrigues, la reducción aprobada se basa en una lógica de justicia fiscal y responsabilidad financiera, asegurando que la medida no compromete la capacidad del municipio para mantener "servicios públicos de calidad, apoyar a los que más lo necesitan y seguir invirtiendo en la ciudad."

"No elegimos entre bajar impuestos y realizar obras públicas. Elegimos gobernar con rigor para poder hacer las dos cosas. Queremos una Braga que trabaje, crezca y se preocupe, sin pedir siempre más a los que ya pagan todo", subraya el alcalde.

El ayuntamiento destaca que mantiene una política fiscal centrada en la vivienda y la rehabilitación urbana, valorando a quienes recuperan y cuidan el patrimonio, incentivando la mejora del parque de viviendas y combatiendo la degradación de los edificios.

"El ayuntamiento preserva los beneficios y mecanismos que protegen a las familias, especialmente en su propia vivienda permanente, y refuerza las señales claras de que la ciudad debe ser tratada con responsabilidad, con incentivos para los que invierten en rehabilitación y exigencias para los que permiten que los inmuebles se deterioren", dice un comunicado del ayuntamiento.

Para João Rodrigues, "la política fiscal debe tener un propósito".

Incentivos

"Hay que incentivar a los que rehabilitan y dan vida a la ciudad. Los que permiten la degradación y ponen en riesgo a las personas y los bienes no pueden ser recompensados". Braga quiere más viviendas de calidad, más rehabilitación y más cuidado del espacio urbano", argumenta.

En la reunión, el Ayuntamiento decidió mantener el tipo de participación del 3% en el Impuesto sobre la Renta, con la abstención de toda la oposición.

El Partido Socialista (PS), Iniciativa Liberal y el partido Amar e Servir Braga querían una reducción al 2,75 por ciento, admitiendo que la caída de ingresos para el municipio sería de unos 800.000 euros y solicitando que el asunto se votase en la próxima reunión, pero el alcalde no cedió.