El gasto de más de siete millones de euros fue aprobado por el Consejo de Ministros y, según un comunicado del Gobierno, el objetivo es la "adquisición de hardware ('e-gates'), software y servicios de mantenimiento correctivo".

"La implantación de sistemas integrados en el ámbito del proyecto 'Fronteras Inteligentes' del Espacio Schengen tiene como objetivo reforzar la seguridad interna y mejorar la gestión de los flujos migratorios en el Aeropuerto de Lisboa. En este contexto, es evidente la necesidad de intervenciones inmediatas y urgentes, a través del aumento de los puestos de control fronterizo", indicó también el Gobierno.

El aeropuerto de Lisboa fue reforzado con 80 agentes de la PSP (Policía de Seguridad Pública portuguesa) durante el periodo de Navidad y Año Nuevo debido a los largos tiempos de espera.

El nuevo sistema europeo de control de fronteras para los ciudadanos extracomunitarios entró en funcionamiento el 12 de octubre en Portugal y en el resto de países del Espacio Schengen y, desde entonces, los tiempos de espera han empeorado, sobre todo en el aeropuerto de Lisboa, donde los pasajeros a veces tienen que esperar varias horas.

Esta situación llevó al Gobierno a crear a finales de octubre un grupo operativo de emergencia para gestionar esta crisis.

Desde el 10 de diciembre está en marcha la segunda fase, que implica la recogida de datos biométricos, que consiste en obtener fotografías y huellas dactilares de los pasajeros, lo que complica aún más la situación.