Paulo Rangel habló con los periodistas al término de una visita a la sede de la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa (CPLP) en Lisboa, donde aseguró que el Gobierno portugués está supervisando la situación de todos los ciudadanos portugueses que residen en Irán.
"Tenemos información de los portugueses que están allí de que se encuentran bien", dijo el ministro.
En Irán, al menos 538 personas han muerto tras las manifestaciones que comenzaron el 28 de diciembre, en protesta contra la crisis económica y el coste de la vida, y que se han extendido por todo el país de Oriente Medio, según datos de la organización no gubernamental (ONG) estadounidense Human Rights Activists News Agency(HRANA).
Paulo Rangel recordó que el Gobierno portugués condenó los "ataques extremadamente violentos que se están llevando a cabo contra manifestantes" en Irán.
"Condenamos enérgicamente el ataque contra ciudadanos iraníes y pedimos un profundo respeto, tanto de las libertades esenciales y fundamentales como de los derechos humanos, en el caso de Irán", afirmó.
Para el ministro, "es esencial que las autoridades iraníes respeten los derechos de las personas que se manifiestan, y ésta es una posición clara del Gobierno portugués."
En cuanto a la comunidad "residual", dijo que su ministerio está supervisando la situación, que, por ahora, no es preocupante.







