"Lo que está en juego no son los desplazamientos ocasionales, sino los desplazamientos regulares, permanentes e indefinidos para garantizar turnos de urgencia de 12 a 24 horas en municipios distintos del lugar de trabajo contratado", afirma el sindicato en un comunicado.
Lo que está en cuestión es el decreto-ley promulgado la semana pasada por el Presidente de la República, tras la petición del Gobierno de mejorar el proyecto inicial que había llegado a Belém, que establece servicios regionales de urgencia centralizados para hacer frente a la escasez de especialistas, sobre todo en obstetricia y ginecología.
En la práctica, se prevé que dos o más unidades locales de salud próximas concentren en un único hospital la prestación de la atención de urgencias externas cuando no sea posible garantizar el funcionamiento simultáneo de un servicio de urgencias en cada unidad de salud.
Según la Fnam, a la luz del Código de Trabajo y de los convenios colectivos vigentes, el nuevo régimen constituye una modificación del puesto de trabajo, que no puede ser impuesta unilateralmente por un decreto-ley.
La federación de sindicatos médicos señala también que la ley "choca frontalmente" con los convenios colectivos de la FNAM, que establecen que un médico "no está obligado a trabajar fuera del municipio de su centro de trabajo".
La estructura sindical liderada por Joana Bordalo e Sá afirma que el modelo de urgencias regional "altera profundamente" la ordenación del tiempo de trabajo, que es materia de negociación sindical obligatoria, pero que el Gobierno "no negoció".
"Se limitó a presentarnos extractos del proyecto de ley, impidiendo un análisis serio y técnico que hubiera permitido una contrapropuesta y mejoras del proyecto", afirma la FNAM, que considera que el proyecto promueve una "reconfiguración del Servicio Nacional de Salud sin planificación, sin negociación y sin respeto a los usuarios y profesionales".
Según la asociación, el impacto de la medida sobre los usuarios es grave, ya que el decreto-ley elimina la atención local, empezando por las embarazadas y los recién nacidos de la ribera sur y extendiéndose a otras regiones del país.
"Una urgencia regional no es una urgencia metropolitana, y este modelo quita a la población una atención esencial", advierte la central sindical, que reitera su exigencia de un proceso de negociación "serio y transparente".
La ley, publicada este miércoles en el Boletín Oficial del Estado, establece que los profesionales sanitarios adscritos a los futuros servicios de urgencias regionales centralizados no podrán ser trasladados a hospitales situados a más de 60 kilómetros de la unidad sanitaria local a la que pertenezcan.
"Los traslados de guardia, nunca superiores a 60 kilómetros, para garantizar los servicios de urgencias externas centralizados de los profesionales sanitarios, tendrán carácter temporal, estarán debidamente planificados y se garantizará el abono de los gastos derivados del incremento de los costes de desplazamiento, de acuerdo con lo establecido en el Código de Trabajo y en la Ley General de Empleo Público", señala el decreto-ley.
A finales de 2025, el Ministerio de Sanidad anunció que el Hospital Garcia de Orta, en Almada, será el primero en recibir un servicio regional de urgencias de obstetricia y ginecología para la Península de Setúbal.
Los tres hospitales de esta región - Barreiro, Almada y Setúbal - han experimentado las mayores limitaciones debido a la escasez de profesionales para completar las plantillas de obstetricia y ginecología, lo que ha provocado recurrentes cierres temporales de los servicios de urgencias de esta especialidad.








