He seguido de cerca este proceso desde sus primeros pasos, tanto en Portugal como durante la visita que hicimos a Riad en junio, y quería entender hasta qué punto esta tercera visita de la delegación saudí a nuestro país representa un momento institucional más o, por el contrario, un verdadero punto de inflexión.
La respuesta inicial de Abilio es clara y marca la pauta de toda la entrevista. Ya no se trata de una visita de intención, sino de continuidad. Cuando una delegación regresa con más participantes, más sectores implicados y agendas más densas, significa que el trabajo realizado anteriormente ha generado confianza y ha abierto puertas. Según él, el esfuerzo de los dos últimos años empieza ahora a ser visible porque las conversaciones han dejado de ser exploratorias y han empezado a tener sustancia, madurez y objetivos concretos.
También le pregunté por las resistencias iniciales, sobre todo por parte portuguesa. Abílio no rehúye el tema. Hubo dudas e incomprensión, no por rechazo, sino por desconocimiento. Para muchos empresarios portugueses, Arabia Saudí era visto como un mercado lejano y complejo, cuando en realidad estaba viviendo una de las transformaciones económicas más rápidas del mundo. Lo que ha cambiado es la coherencia. Con los resultados y la presencia regular, la desconfianza dio paso a la curiosidad y, en muchos casos, a la ambición.
Una de las preguntas centrales de la entrevista era precisamente sobre el verdadero valor de estas visitas, más allá de los comunicados y memorandos. La respuesta es quizá una de las más importantes para los lectores. El valor reside en lo que no se comunica oficialmente: la creación de confianza, el acceso a los responsables adecuados y la continuidad de las relaciones. Los memorandos son importantes, pero no crean inversión por sí solos. Lo que crea inversión es la combinación de personas, oportunidad, oportunidades reales y seguimiento sobre el terreno".
Al hablar de Visión 2030, Abílio subraya algo que también sentí personalmente en Riad: velocidad y ambición. No se trata de un eslogan político, sino de un programa de transformación nacional con ejecución, objetivos y recursos. Impresiona la capacidad de decisión y ejecución, pero también la dimensión humana de un país joven, abierto al mundo y centrado en diversificar su economía más allá del petróleo.
Créditos: Imagen suministrada; Autor: Paulo Lopes;
Insistí en la dimensión humana del negocio y Abílio fue categórico. En Arabia Saudí, como en gran parte de Oriente Medio, la relación personal es decisiva. Sin confianza y credibilidad, los procesos no avanzan. Con ellas, todo se acelera. Es esta base humana la que convierte las reuniones en compromisos a largo plazo.
También le pregunté dónde cree que los empresarios portugueses subestiman su propio valor. La respuesta es directa: Portugal subestima su capacidad de ofrecer calidad, ingeniería, rigor y fiabilidad. Sectores como la construcción especializada, las infraestructuras, la energía, la tecnología, la hostelería y los servicios técnicos son áreas en las que Portugal tiene claras ventajas. Además, hay una cualidad decisiva: la agilidad y la adaptabilidad.
Según Abílio, los comentarios procedentes de Arabia Saudí han sido muy positivos. Portugal es visto como un país estable, con talento y socios serios. Esta percepción allana el camino para proyectos más estructurados, incluyendo el desarrollo urbano, el turismo y el sector inmobiliario, áreas en las que la lógica a largo plazo y la calidad de ejecución son fundamentales.
Cuando le pregunté por las frustraciones, no las ocultó. Hubo desgaste y momentos difíciles, pero hoy los ve como una parte necesaria del proceso. Construir un nuevo puente requiere tiempo y resistencia. Este puente, entre Portugal y Arabia Saudí, es ahora más sólido porque se ha puesto a prueba".
La entrevista termina con una idea simple pero poderosa. Merece la pena mirar a Arabia Saudí como socio estratégico porque es uno de los centros mundiales de transformación económica e inversión. Para Portugal, esta relación no es sólo una oportunidad comercial. Es una oportunidad estratégica a largo plazo, en un momento en que ambos países están rediseñando su futuro.








