La propuesta figura en una carta abierta dirigida a ANA - Aeroportos de Portugal y enviada también al Gobierno, a la que ha tenido acceso Lusa, en la que los firmantes abogan por desplazar la ubicación de las pistas unos cinco kilómetros hacia el oeste, haciéndola coincidir con la actual pista militar del Campo de Tiro de Alcochete.

Según las asociaciones y autoridades locales, el ajuste se basa en estudios técnicos realizados por entidades públicas, como el Laboratorio Nacional de Ingeniería Civil(LNEC), y por equipos especializados vinculados a las asociaciones locales, que apuntan a importantes beneficios medioambientales, sociales y económicos.

También se solicitó un estudio a la consultora española Abaleo S.L., con conclusiones en la misma línea.

"No se trata de la ubicación estratégica del aeropuerto, sino de la oportunidad de afinar su implantación cuando el proyecto se encuentra aún en una fase en la que pueden y deben plantearse decisiones técnicas", afirman los firmantes.

Mientras ANA elabora los informes medioambientales y técnicos del aeropuerto Luís de Camões, las asociaciones de vecinos y juntas parroquiales firmantes de la carta afirman querer "contribuir al debate en curso sobre la localización" de la infraestructura.

Según los estudios citados por las entidades, esta micro-localización alternativa podría reducir en cerca de un 70% el número de residentes afectados por el ruido de los aviones en las primeras fases del proyecto, lo que corresponde a más de 4.000 personas, número que podría ser cerca de tres veces superior en el futuro, alejándolos de los niveles considerados críticos de exposición al ruido.

La propuesta señala también ganancias directas en salud pública y calidad de vida, con especial incidencia en las poblaciones más vulnerables, como niños y ancianos, así como mejoras en la eficiencia del proyecto en materia de emisiones de carbono, derivadas de la reducción de la distancia media entre el aeropuerto y Lisboa.

Otro argumento presentado se refiere a la concentración de la infraestructura en terrenos públicos ya asignados para uso aeronáutico y militar, lo que reduciría o eliminaría la necesidad de expropiaciones adicionales, así como los costes económicos, sociales y administrativos asociados a los prolongados procesos de expropiación.

Las asociaciones y juntas parroquiales reconocen que cualquier opción de ubicación del aeropuerto implicará importantes impactos ambientales, pero defienden que la decisión final debe basarse en un proceso transparente, verificable y apoyado en datos técnicos.

En cuanto al alcornocal, sostienen que "si se desarrolla una ciudad aeroportuaria al este y al oeste del aeropuerto, la diferencia de impacto sobre el bosque será marginal, ya que la mayoría de los alcornoques acabarían siendo talados en cualquier escenario".

Además, señalan que "la ubicación a 5 km al oeste permite la sustitución y regeneración del bosque al este con especies más resistentes, contribuyendo significativamente a la "burbuja de carbono" y a la resiliencia ecológica de la región".

Los firmantes expresan también su plena disposición a colaborar con la ANA, el Gobierno y las autoridades competentes, actuando como interlocutores institucionales en el proceso, y subrayan que la propuesta pretende contribuir a una solución "más equilibrada y socialmente sostenible" para el nuevo aeropuerto.

Aseguran que esta propuesta no pretende "retrasar el proyecto ni politizarlo, sino hacerlo más sólido, más equilibrado y socialmente más sostenible, cuando aún es posible afinar decisiones con consecuencias para varias décadas".

La carta se envió a los Ministerios de Infraestructuras y Vivienda, Medio Ambiente y Energía, Economía y Cohesión Territorial, y Estado y Hacienda.

Entre los firmantes se encuentran la Unión de Parroquias de Pegões, la Unión de Parroquias de Poceirão y Marateca, la Asociación de Vecinos de Mata do Duque II, la Asociación de Propietarios y Vecinos de Herdade do Zambujeiro y la Asociación de Propietarios de Mata do Duque I.