En un comunicado, la Policía de Seguridad Pública informa de que, entre 2013 y 2026, destruyó más de 325.345 armas de diversos modelos y calibres, incautadas en operaciones o entregadas por civiles y destruidas por ese cuerpo policial, un número que ha fluctuado a lo largo de los años, pero que ha mostrado un descenso desde 2023, y de forma más acusada en los dos últimos años.
Las armas ahora destruidas -armas de fuego largas (comúnmente conocidas como fusiles), armas de fuego cortas (pistolas y revólveres) y armas blancas- reflejan, según la institución, "la acción operativa de la PSP a nivel de la actividad criminal y administrativa".
La PSP también señala que la entrega voluntaria de armas en comisarías desde 2019 asciende a 97.097, experimentando también variaciones, pero un marcado descenso desde 2021: en 2019 se entregaron voluntariamente 21.440, cifra que aumentó al año siguiente a 23.251, descendió en 2021 a 17.230, tendencia que continuó en los años posteriores, con 10.865 en 2022, 9.340 en 2023, 7.665 en 2024 y 7.306 en 2025.
La nota enviada a Lusa explica que "una vez constatada la inutilidad de las armas entregadas para actividades operativas, de entrenamiento, técnicas, museísticas u otras de la Fuerza Pública, el director nacional de la PSP ordenó su destrucción adecuada y preventiva".
Desde 2018, la PSP afirma que ha promovido la reutilización de 1.926 armas, en diversas formas legalmente permitidas, incluyendo 551 armas utilizadas para entrenamiento y actividad operativa -incluyendo armas de fuego (pistolas y
(pistolas y escopetas) y porras extensibles, 920 armas para la colección de especímenes de la PSP, esenciales para el análisis de laboratorio y la pericia balística, y 769 para la colección del museo.
Según la PSP, el Día Mundial de la No Violencia y la Cultura de Paz es "una oportunidad para reafirmar el compromiso colectivo de rechazar la violencia y promover el diálogo, el respeto y la dignidad humana".
"Es en este sentido que la promoción de la destrucción de armas adquiere un fuerte valor simbólico y concreto, representando la elección consciente de transformar instrumentos de agresión en la construcción de acciones firmes, basadas en la cooperación, en la prevención de conflictos y en la valorización de la vida, contribuyendo para comunidades más seguras y para un futuro basado en la convivencia pacífica", destaca la Policía.







