La OCDE prevé que el PIB siga creciendo más que el de la OCDE y la zona euro, un 2,2% en 2026 y un 1,8% en 2027, apoyado en una fuerte demanda interna. Se prevé que la inflación siga moderándose, del 2,2% en 2025 al 2% en 2027.

Necesidad de reformas estructurales para sostener el crecimiento

El informe señala que las reformas estructurales, que incluyen el fortalecimiento de las finanzas públicas, la mejora del empleo, el impulso de la productividad y el avance de la transición climática, serán esenciales para lograr mejoras sostenibles del nivel de vida. En las próximas dos décadas, se espera que la población portuguesa en edad de trabajar se reduzca en un 16%, mientras que la productividad laboral se mantiene por debajo de la media de la OCDE, lo que indica que hay margen de mejora para apoyar el crecimiento a largo plazo.

Las finanzas públicas han mejorado desde la pandemia del COVID-19, con una deuda pública del 93,6% del PIB en 2024, que se espera que siga disminuyendo hasta el 84,9% en 2027. En la presentación del estudio en Lisboa, junto con el Viceministro de Finanzas portugués, José Maria Brandão de Brito, el Director de Estudios de País de la OCDE, Luiz de Mello, afirmó que "los buenos resultados económicos de Portugal y sus esfuerzos por consolidar las finanzas públicas son encomiables".

Añadió que la mejora de la eficiencia del gasto público sería clave para seguir reduciendo la deuda en relación con el PIB a medio plazo, al tiempo que se acomodan las inversiones en infraestructuras, educación e investigación, que favorecen el crecimiento, y se abordan las presiones de gasto vinculadas al envejecimiento de la población.

El informe también subraya la necesidad de aumentar la participación en el empleo para sostener las finanzas públicas. Aunque la edad efectiva de jubilación ha aumentado en consonancia con la esperanza de vida, otras medidas podrían contribuir a prolongar la vida laboral, como la recualificación específica, el asesoramiento adicional, acuerdos laborales más flexibles y un endurecimiento gradual de las opciones de jubilación anticipada. La reducción de los gastos fiscales, incluidas las exenciones del impuesto sobre el valor añadido, y la reducción de la burocracia también podrían ayudar a las empresas a ser más competitivas, especialmente en el sector de los servicios.

Las limitaciones de la oferta de vivienda pesan sobre la asequibilidad

Los problemas de asequibilidad de la vivienda reflejan deficiencias de larga data que han limitado la respuesta de la oferta al aumento de los precios. Los elevados costes de construcción y la lentitud y complejidad de los procedimientos de obtención de permisos frenan la inversión en nuevas viviendas. La OCDE sugiere que trasladar parte de la carga fiscal de los impuestos sobre las transacciones a los impuestos sobre la propiedad ordinarios, junto con una mayor fiscalidad de las viviendas infrautilizadas, podría ayudar a sacar más viviendas al mercado. También se considera prioritario aumentar la inversión en vivienda social, junto con un apoyo más específico a los grupos de renta baja.

La transición climática plantea nuevos retos

Según el informe, para cumplir los objetivos climáticos será necesario reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. El refuerzo de la tarificación del carbono podría acelerar la reducción de emisiones, siempre que vaya acompañado de ayudas específicas para los grupos vulnerables. El aumento de la inversión en transporte público e infraestructuras de tarificación será vital para reducir las emisiones del transporte, que actualmente representan aproximadamente un tercio de las emisiones totales. La OCDE también destaca la necesidad de ampliar la cobertura de los seguros privados contra los riesgos climáticos y de mejorar la coordinación y la capacidad de los municipios para apoyar la adaptación al cambio climático.