El acto, celebrado en el Centro de Innovación Técnico, sirvió de plataforma para que empresas, académicos, funcionarios públicos y representantes de la comunidad estudiaran cómo anticipar y abordar mejor los riesgos climáticos en Portugal.

Uno de los aspectos más destacados fue la presentación del Estudio Nacional de Riesgo de Incendios Forestales, una evaluación original de alta resolución diseñada para ayudar a los responsables políticos, las autoridades locales y las partes interesadas del sector privado a medir y gestionar mejor las amenazas de incendios forestales. Los oradores del acto subrayaron que el cambio climático es ya innegable, con condiciones extremas como olas de calor, sequías e inundaciones cada vez más frecuentes e intensas, todo lo cual aumenta el riesgo de incendios forestales y otros impactos de origen climático.

El Director General deFidelidadesubrayó que la misión del centro no es sólo diagnosticar problemas, sino impulsar decisiones que conduzcan a acciones concretas. Los altos cargos del ICCC sostuvieron que para proteger a las personas, los bienes y las comunidades es necesario anticiparse mejor a los riesgos climáticos, reducir la vulnerabilidad y disponer de datos más detallados para fundamentar la toma de decisiones.

El riesgo de incendios forestales y la gobernanza basada en datos

El debate sobre el riesgo de incendios forestales constituyó un eje central del programa. Los responsables de la Agencia para la Gestión Integrada de Incendios Forestales(AGIF) compararon el reto de reducir los daños causados por los incendios forestales con el de correr una maratón, que exige una reforma política sostenida, un compromiso a largo plazo y un cambio estructural. Un comentarista señaló la necesidad de debatir el riesgo no sólo en términos de superficie quemada, sino en términos económicos -en euros- para reflejar el coste real de las catástrofes provocadas por el clima.

El estudio sobre el riesgo de incendios forestales presentado recientemente pretende colmar las lagunas dejadas por modelos anteriores que se centraban principalmente en los niveles de peligro sin tener plenamente en cuenta las consecuencias, las pérdidas potenciales y los futuros escenarios climáticos. El estudio integra datos sobre peligrosidad, exposición, vulnerabilidad y curvas de pérdidas, produciendo mapas detallados con una resolución de 100 metros que podrían servir de base a las estrategias de gestión de riesgos tanto públicas como privadas.

Los expertos en clima presentes en el acto subrayaron que el riesgo de incendios forestales no puede considerarse un problema puramente forestal, sino que afecta a los hogares, los pueblos y la seguridad de las personas, por lo que una planificación rigurosa y basada en pruebas resulta esencial para la prevención y la respuesta. Sostuvieron que la gobernanza eficaz, la comunicación y el mejor uso de los conocimientos científicos en las decisiones políticas son ahora tan críticos como las propias soluciones tecnológicas o científicas.

En su discurso de clausura, el presidente de Fidelidade reflexionó sobre el propósito más amplio del centro, describiendo la acción climática como una responsabilidad colectiva. Invocó una "perspectiva sistémica", instando a todas las partes interesadas a actuar no sólo como observadores del cambio planetario, sino como "tripulantes" de un navío compartido.

La reunión del ICCC puso de relieve los continuos esfuerzos de Fidelidade por traducir la investigación científica en acciones climáticas tangibles, centrándose en la evaluación de riesgos, las decisiones basadas en datos y los enfoques colaborativos de uno de los retos medioambientales más acuciantes de Portugal.