"Un proyecto como éste no puede abandonarse. El mayor riesgo es no conocer el riesgo", dijo a Lusa el ex jefe de la Orden de Ingenieros, advirtiendo sobre el tamaño y el tipo de estructura, compuesta por diques de contención a lo largo de unos 30 kilómetros entre Coimbra y Figueira da Foz.
Carlos Matias Ramos, que presidió el Laboratorio Nacional de Ingeniería Civil(LNEC), explicó que un dique como el del Mondego, que se derrumbó el 11 de febrero, se construye bajo normas "muy estrictas", teniendo en cuenta, en particular, el tipo de suelo sobre el que se levanta.
"Hay que saber si el suelo tiene capacidad para recibir el peso que recibirá el dique. Una vez terminada la obra, hay que preservarlo fuertemente", explica.
"Es necesaria una observación constante de lo que ocurre", reiteró, y explicó que, en función de los resultados, el proyectista reformula la obra o establece un plan de conservación.
Se trata de un proyecto de dique de contención lateral, que debe tener un margen de 40 a 60 centímetros entre el nivel máximo del agua (en situación de inundación) y la cresta (parte superior).
"Este nivel puede erosionarse si el dique se asienta", especifica Carlos Matias Ramos, recordando que durante los 10 primeros años tras la construcción no hubo problemas con la obra.
"Era importante que hubiera una institución local para toda la cuenca del Mondego, para gestionar todo el sistema", argumentó, ejemplificando que se deberían analizar los datos históricos y el seguimiento en torno a los diques y la evolución de todo el embalse.
Para Carlos Matias Ramos, "todo hace pensar" que el cambio climático tiene implicaciones en la ecuación que hay que analizar en torno a los cimientos del dique.
En este sentido, señaló el seguimiento de las zonas de deshielo en la Serra da Estrela que alimentan el río Mondego, así como las temperaturas más elevadas que se observan actualmente.
Reconociendo que Portugal vive una situación excepcional en la que la lluvia "no cesa", el ex presidente abogó por ajustes adecuados al ciclo del proyecto y por prestar atención a los efectos del cambio climático, que están aumentando el riesgo.







