Pedro Silveira, que también es presidente de la Junta Parroquial de Peraboa, donde se encuentra el Museo del Queso, se declaró satisfecho con el resultado de la creación, que considera "un final perfecto para cualquier comida".
En su degustación, probó el chocolate con varios acompañamientos y considera que "va bien con café, pero también con una buena infusión, con vino de Oporto o con un brandy añejo". Admitió, no obstante, que "cada persona, según su paladar, decidirá qué le sabe mejor".
El equipo que desarrolló el bombón de chocolate y queso tardó dos meses en perfeccionar el producto: "El desafío fue presentado a la Casa da Ponte, en Alcongosta, en el municipio de Fundão, que ya produce bombones de chocolate con cerezas de la región, y a la quesería Braz, en Peraboa", reveló Pedro Silveira.
La Casa da Ponte aportó la experiencia de Luís Martins en el trabajo artesanal del chocolate, y la empresa Braz, su queso.
"El resultado fue fantástico. Probamos varios quesos, pero el que mejor complementaba el chocolate era el de pan de oveja, curado durante más de un año, es decir, el más seco y crujiente", añadió Pedro Silveira.
El coordinador del museo confía en que "este bombón de chocolate con queso de oveja sea un éxito".
Al menos de momento, la venta se está realizando en la tienda del museo, para "calibrar la reacción del público ante este chocolate que combina varios sabores".
El objetivo es "convertir el Museo del Queso en un destino imprescindible relacionado con el pastoreo y el queso".
El museo abrió sus puertas en 2011 y, en los últimos 15 años, ha promovido la historia de uno de los productos más característicos de la Beira Baixa, trazando su evolución y ciclo de producción, desde el prado hasta el pan.







