En todo el mundo, hay aproximadamente 890 millones de personas que viven con obesidad, y en Portugal, el 15,9% de la población es obesa, mientras que el 37,3% tiene sobrepeso.

La Cirugía Metabólica y de la Obesidad, también conocida como Cirugía Bariátrica, es una opción terapéutica muy eficaz para el tratamiento de la obesidad y de numerosas enfermedades asociadas, como la diabetes de tipo 2, la hipertensión, la apnea del sueño y otras.

Está indicada en pacientes con un índice de masa corporal (IMC) ≥35 kg/m², o ≥30 kg/m² y cuando existen enfermedades relacionadas con la obesidad o limitaciones funcionales.

Es fundamental una valoración integral y multidisciplinar a lo largo de todo el proceso, que garantice un apoyo continuo y optimice tanto la eficacia de los procedimientos quirúrgicos como la adaptación del paciente a un nuevo estilo de vida.

La cirugía de la obesidad está reconocida y recomendada por organizaciones como la Organización Mundial de la Salud y la Federación Internacional de Diabetes. Este abordaje va mucho más allá de la simple pérdida de peso: actúa directamente sobre los mecanismos hormonales y metabólicos que regulan la glucemia y el apetito, promoviendo mejoras rápidas y sostenidas.

Entre las técnicas más practicadas se encuentran el bypass gástrico y la gastrectomía en manga, procedimientos respaldados por pruebas sólidas que demuestran una pérdida de peso significativa y la remisión de la diabetes de tipo 2, permitiendo con frecuencia una reducción sustancial o incluso la suspensión de la medicación antidiabética, así como una reducción del riesgo cardiovascular, una mejora de la calidad de vida y un aumento de la esperanza de vida.

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En los últimos años, los agonistas de los receptores GLP-1, las conocidas terapias inyectables, como la semaglutida (Ozempic®) y la tirzepatida (Mounjaro®) han ganado protagonismo en el tratamiento de la obesidad y la diabetes, al favorecer la pérdida de peso (considerablemente menor que la conseguida con cirugía) y la mejora del control metabólico. Sin embargo, estos medicamentos requieren una administración continua para mantener los resultados, y con frecuencia se recupera el peso tras su interrupción. Además, el coste a largo plazo y la necesidad de una adherencia continuada pueden representar limitaciones importantes, con tasas de interrupción del tratamiento que se sitúan en el 72%.

La cirugía de la obesidad, por su parte, desencadena profundos cambios hormonales, como el aumento del GLP-1 endógeno, la reducción de los niveles de grelina y el aumento de los de leptina, que disminuyen el apetito, aumentan la saciedad, mejoran la sensibilidad a la insulina y reducen la inflamación sistémica, funcionando como una intervención estructural más que puramente farmacológica.

A diferencia de la terapia farmacológica aislada, sus efectos tienden a ser más duraderos, con un impacto demostrado a largo plazo. La pérdida media de peso a los dos años de la cirugía de la obesidad es del 28,3%, frente al 10,3% con el tratamiento farmacológico, y los estudios han demostrado una pérdida de peso del 34,4% a los diez años.

No obstante, es importante destacar que tanto la cirugía como el tratamiento con agonistas de los receptores de GLP-1 requieren necesariamente cambios constantes en el estilo de vida: una dieta equilibrada, actividad física regular y un seguimiento clínico multidisciplinar son pilares indispensables para el éxito a largo plazo.

En resumen, la cirugía de la obesidad se erige como la estrategia más eficaz y con mayor potencial en el tratamiento de la obesidad, la remisión sostenida de la diabetes tipo 2 y otras enfermedades asociadas, ofreciendo beneficios metabólicos integrales que superan significativamente los conseguidos únicamente con la terapia farmacológica, siempre en el marco de un compromiso continuado con hábitos de vida saludables.

Contenido desarrollado por el Dr. João Maia Teixeira, Cirugía General, HPA Saúde