"Es un problema de todos, porque si alguien pierde un cliente, puede que no lo recuperemos nunca y se vaya a otro país", declaró a la agencia de noticias Lusa Amaro Reis, presidente de la Asociación Portuguesa de la Industria del Plástico(APIP). Su empresa, Plásticos 88, de Ortigosa (Leiria), funciona "casi al cien por cien", más de un mes después de la devastación que asoló la región de Leiria y Marinha Grande.
Portugués amigo
"En tiempos de adversidad, los portugueses son muy amables. Lo que ocurrió fue una gran desgracia, no un problema económico, y hoy es un grupo, mañana puede ser otro", resumió.
El secretario general de la Asociación Nacional de Industrias de Moldes(Cefamol), Manuel Oliveira, recordó que en los primeros días tras el paso del temporal por el territorio se sintió el "espíritu de colaboración dentro del sector".
"Empresas que no se habían visto afectadas, por suerte o por no estar ubicadas en esta zona, se ofrecieron a ayudar en algunas operaciones, y la asociación creó una bolsa de recursos que sirvió para hacer frente a situaciones urgentes", explicó el dirigente de Cefamol.
Producción de moldes afectada
Más de la mitad de la producción de moldes del país se localiza en la región de Marinha Grande, y "entre el 30% y el 40%" de la producción de plásticos de Portugal está en la región central, dos sectores fuertemente orientados a la exportación y que dan empleo a un total de 40.000 personas.
La tormenta Kristin, el 28 de enero, dejó un rastro de destrucción en toda la región central, afectando especialmente a las zonas de Leiria, Marinha Grande y Ourém, dañando viviendas, empresas, instalaciones públicas y recursos naturales, en particular talando millones de árboles.
Afectación a la economía
Los graves impactos en dos de los sectores económicos más característicos de la región, moldes y plásticos, sólo evitarán consecuencias estructurales y dañarán el equilibrio económico gracias a la solidaridad entre empresas y a la comprensión de los clientes internacionales, según los responsables.
"El sector del molde está reaccionando con su organización interna. Primero hubo que reparar las emergencias y luego volver al trabajo lo antes posible, tras el restablecimiento de la electricidad y las comunicaciones", declaró Manuel Oliveira.
"Creemos que mantendremos a nuestros clientes", pero "puede haber situaciones más delicadas", porque "algunos tienen sus propios compromisos y hay que tener en cuenta sus intereses".
"Carrera contrarreloj"
En el sector del plástico, "han sido semanas de carrera contrarreloj", dijo Amaro Reis, poniendo el ejemplo de su propia empresa, con un centenar de trabajadores.
"No hemos recurrido a despidos, hemos hecho limpieza, algunos empleados han cogido vacaciones, en parte porque tienen problemas en casa, y se ha podido recuperar la capacidad de producción, pero aún quedan equipos por reparar, a la espera de repuestos de Italia y Alemania", explicó.
Según Amaro Reis, el "sector del plástico es muy transversal, y la región central refleja la diversidad de industrias del sector", que, por tradición, trabajan para la exportación y para organizaciones con las que no es fácil tratar".
"Por supuesto, habrá clientes que invoquen los retrasos para reclamar compensaciones o desplazar sus peticiones, pero los empresarios tienen una inmensa capacidad de recuperación y lograrán sobreponerse", confía el empresario, recordando los momentos en que la depresión atravesó la región.
"Tormenta es una palabra demasiado suave para lo que ocurrió. Lo que ocurrió fue un fenómeno natural extremo, como un huracán o un tornado", subrayó.
Las compañías de seguros ya están en marcha, y la mayoría de las industrias cuentan con algún tipo de protección legal.
"Son empresas que ya tienen alguna estructura y tendrán seguro; las evaluaciones acabaron siendo rápidas, pero ahora el proceso de recopilación de presupuestos o evaluación de daños lleva más tiempo", porque, en la primera fase, las organizaciones "tenían que atender necesidades acuciantes".
Apoyo gubernamental
En cuanto al apoyo gubernamental, Amaro Reis reconoce que el Ejecutivo se ve como "el subsidio familiar de todos", pero la principal preocupación es evitar un endeudamiento excesivo de las empresas.
"El Gobierno tiene que hacer todo lo que esté en su mano y lo viene intentando, con apoyos y líneas de financiación, que generan endeudamiento para las empresas, pero es mejor que nada", dijo.
De cara al futuro, el responsable de APIP, un sector que mueve 8.000 millones de euros anuales, espera que surja un "componente no reembolsable para mitigar la carga financiera", junto con una mayor "agilidad en los procesos" y un refuerzo del "apoyo a la seguridad social, que tiene todo el sentido."
Además, Amaro Reis espera que "los fondos que se puedan destinar, con un plan para la región, se utilicen para que las empresas tengan el coraje de dar un paso adelante y superar esta crisis".
El sector de la fabricación de moldes representa cerca de 800 millones de euros anuales, de los cuales el 85% se destina a la exportación y es esencial en las cadenas de producción de otros países, desde la industria automovilística hasta la de automatización y aeroespacial.
Resolver los problemas
Las empresas de los sectores del plástico, los moldes y la cerámica (también muy relevantes en la región) se han organizado a través de Nerlei (la Asociación Empresarial de la Región de Leiria) para hablar con una sola voz y exigir ayudas específicas, como en el sector energético.
"Mucha gente tuvo que utilizar generadores" y "pedimos una reducción del impuesto sobre el combustible que nos vimos obligados a comprar", explica Amaro Reis, que también solicita una reducción de las partidas de la factura eléctrica que no corresponden específicamente a la energía.
La energía es uno de los costes más elevados del sector, "las tasas reguladoras han aumentado un 300%" y "las empresas que están operando tendrán que pagar aunque no tuvieran el problema de suministro que había", subrayó.
Por su parte, el secretario general de Cefamol reconoció que "el Gobierno compareció rápidamente y tocó algunos temas sensibles para la industria del molde", pero este apoyo "probablemente no será suficiente" y "aún queda trabajo por hacer".
Al igual que con los plásticos, existe una "gran preocupación por no añadir deuda a las empresas", pero "al final del proceso, tendrá que haber un refuerzo de estos instrumentos o la creación de algunos nuevos", cree Manuel Oliveira.








