En su nuevo Plan Estratégico, la empresa pública se declara dispuesta a explotar este nuevo servicio, con la intención de integrarlo con la red actual de Alfa Pendular, Intercidades y Regionales para crear economías de escala.

Sin embargo, la compañía lanza una advertencia crítica al Gobierno: la apertura de la explotación ferroviaria a empresas privadas, especialmente en los servicios urbanos, se considera una desventaja estratégica que podría comprometer la cohesión del sistema ferroviario nacional y su capacidad de interconexión entre los distintos servicios.

Flexibilidad financiera

Para alcanzar esta ambición, CP subraya que necesita una mayor flexibilidad financiera, incluida la salida del perímetro presupuestario del Estado para garantizar la deuda necesaria para la compra de nuevos trenes.

La empresa señala que la inversión de 746 millones de euros en 117 nuevos trenes es un paso histórico, pero la plena visibilidad no se alcanzará hasta 2033.

Además, la eficacia del plan depende fundamentalmente de que Infraestruturas de Portugal(IP) cumpla los plazos de las obras de modernización de la red, sin las cuales el tren de alta velocidad no puede superar la fase de planificación.

Uno de los mayores retos internos detectados es el envejecimiento de la plantilla y la falta de diversidad. En comparación con ocho homólogos europeos, CP presenta resultados preocupantes: más del 75% de sus empleados tienen más de 40 años y sólo el 12,5% son mujeres.

Esta discrepancia, unida a unos indicadores de fiabilidad por debajo de la media europea, refuerza la exigencia de un rejuvenecimiento urgente de la plantilla, donde actualmente sólo el 24% de los empleados tiene menos de 40 años.

Mantener el servicio público

La operadora defiende el mantenimiento del contrato de servicio público hasta 2034, argumentando que el modelo de empresa única es la mejor forma de garantizar un servicio de calidad en todo el territorio nacional.

Por ello, los principales objetivos de CP para los próximos seis años son liderar la operación de Alta Velocidad y modernizar la flota, garantizando que el nuevo servicio de larga distancia potencie la red regional.

Para ello, la empresa deberá afrontar el reto de rejuvenecer su plantilla por generaciones y mantener su postura contraria a la subconcesión de servicios urbanos a empresas privadas.

Por último, el éxito de esta estrategia queda intrínsecamente ligado a la ejecución rigurosa de la infraestructura ferroviaria en los plazos establecidos, garantizando que Portugal entre definitivamente en la era del ferrocarril moderno.