Los hábitos alimentarios figuran entre los cinco factores de riesgo que más contribuyen a la carga de morbilidad del país.

Los datos proceden del informe del Estudio sobre la Carga Global de Enfermedad(GBD), publicado por la Dirección General de Salud(DGS), que conmemora el Día Mundial de la Obesidad con la publicación del "Manual para el cambio de comportamiento en el tratamiento de la obesidad", que reúne estrategias estructuradas para apoyar los cambios en los hábitos alimentarios y la actividad física.

Según el informe, el consumo elevado de carne roja, carnes procesadas y sal, así como el consumo insuficiente de cereales integrales, verduras y oleaginosas, fueron los comportamientos alimentarios poco saludables que más contribuyeron a que los portugueses vivieran menos años con buena salud en 2023.

Bajo consumo de cereales

El bajo consumo de cereales integrales es el factor de riesgo alimentario que más contribuyó a la carga de morbilidad, tanto en términos de mortalidad como de años de vida no saludables (AVAD), lo que pone de manifiesto la importancia de la calidad de las fuentes de hidratos de carbono para promover la salud.

Entre los factores de riesgo que contribuyen a la carga de morbilidad en Portugal, los factores metabólicos como la glucosa plasmática elevada, el índice de masa corporal (IMC) elevado y la hipertensión arterial ya superan la contribución de los malos hábitos alimentarios.

"Esto sugiere que los cambios metabólicos potencialmente asociados a los malos hábitos alimentarios ya contribuyen de forma más significativa a la carga global de morbilidad", subraya el informe.

Aumento de la obesidad

En particular, el exceso de peso ha ido en aumento entre los factores de riesgo que más contribuyen a la carga de morbilidad en Portugal: en 2023, ocupaba el segundo lugar en AVAD totales (8,2%) y el tercero en muertes totales (8,6%).

Además, fue el segundo factor de riesgo que más creció durante el periodo analizado (2010-2023), con un aumento del 9% en AVAD totales y del 8% en muertes totales.

"En los últimos 20 años, se ha producido un aumento del 23% en la contribución del exceso de peso a la pérdida de años de vida saludable y un aumento del 22% en el total de muertes asociadas a un IMC elevado. Aun así, la tasa de crecimiento se ha ralentizado en la última década (2010-2023)", señala la DGS en un comunicado.

Tendencia creciente

En cuanto a la evolución temporal, los datos de 2010 a 2023 confirman la tendencia ya observada entre 2000 y 2021, mostrando un aumento del impacto asociado al alto consumo de bebidas azucaradas y carne procesada, así como al bajo consumo de vegetales.

"Estos datos refuerzan la relevancia de las medidas de salud pública que la Dirección General de Salud viene apoyando técnicamente en los últimos años en materia de promoción de una alimentación saludable y prevención de la obesidad", reza el documento.