Emídio Sousa se dirigía a los periodistas en el aeródromo militar de Lisboa el 6 de marzo, cuando aterrizó un avión de TAP fletado por el Estado portugués con 147 repatriados de esta región, de los cuales 139 eran portugueses.

Anteriormente, un avión militar con 39 pasajeros había aterrizado hacia las 5 de la mañana en el mismo aeropuerto, en el marco de una operación de repatriación de las autoridades portuguesas.

Según Emídio Sousa, hay dos situaciones distintas en relación con los portugueses de esta región: "Los residentes, que en su mayoría quieren quedarse allí, se sienten seguros y los sistemas de defensa antiaérea de los países donde están funcionan bien" y "los viajeros, que se vieron atrapados en una situación, que a menudo requirió incluso un traslado en avión, y éstos quieren volver".

El Secretario de Estado precisó que la operación se ha organizado desde hace aproximadamente una semana y que siempre se ha mantenido el máximo secreto por razones de seguridad.

"Hicimos todo esto con el máximo secreto y prudencia y decidimos comunicar sólo cuando la gente estaba llegando, y ya sabíamos que estaban en el aire", dijo.

Y prosiguió: "Estamos trabajando en un posible nuevo vuelo a otra zona, donde también hay muchos portugueses que nos han manifestado este interés".

El Estado portugués ya se ha sumado al mecanismo europeo de solidaridad para la repatriación, habiendo transportado hoy a ocho ciudadanos de nacionalidades distintas a la portuguesa, y baraja ahora dos opciones para traer de vuelta a más portugueses que quieran regresar: Un vuelo portugués o incluir a ciudadanos portugueses en otros vuelos europeos."