Aljezur se encuentra en el extremo noroeste del Algarve, en la protegida Costa Vicentina, una de las últimas costas verdaderamente salvajes de Europa. Las playas están en gran parte sin urbanizar, los acantilados son espectaculares y el Atlántico es el gran protagonista.
El pueblo está dividido en dos. En lo alto de la colina se encuentra el asentamiento más antiguo, con su castillo árabe del siglo X, y en la parte baja, la ciudad comercial más reciente, donde la vida cotidiana transcurre a su propio ritmo. Es un lugar que recompensa más un paseo que una lista de comprobación.
Aljezur también se enorgullece de sus boniatos; el batata-doce local tiene su propio festival en octubre, lo que dice mucho de la comunidad.
Los surfistas la conocen desde hace años, atraídos por el constante oleaje del Atlántico, pero la ciudad no ha perdido su carácter tranquilo. Si no le atraen los centros turísticos más concurridos del este, merece la pena conducir hasta Aljezur.

