Un reciente descubrimiento científico sugiere ahora que esta conexión entre el país y el poderoso pez oceánico se remonta mucho más atrás de lo que se sabía.

Los investigadores han identificado el primer fósil de atún hallado en Portugal. El hallazgo se produjo en la región costera de la Serra da Arrábida, una zona conocida por sus acantilados e importantes yacimientos geológicos. El fósil fue descubierto entre Cabo Espichel y Praia do Meco.

El fósil consiste en una sola vértebra, pero fue suficiente para que los científicos lo identificaran como una vértebra de atún. Basándose en su tamaño y estructura, los investigadores estiman que el pez medía más de 2,8 metros de longitud. Eso lo haría similar en tamaño a algunas de las especies de atún más grandes encontradas en los océanos modernos.

Según un estudio científico publicado por el Laboratório Nacional de Energia e Geologia, el fósil data de hace unos 20 millones de años, en el Mioceno. En esa época, la región que hoy es Portugal formaba parte de un rico medio marino con una gran variedad de vida marina.

Aunque el descubrimiento pueda parecer pequeño, es importante para los científicos que estudian los antiguos océanos. Los fósiles de grandes peces de mar abierto, como el atún, son relativamente raros. Como estos peces viven en aguas profundas o abiertas y sus huesos son ligeros, sus restos no se fosilizan tan fácilmente como los de animales que viven más cerca del fondo marino.

Para los investigadores, el fósil aporta pruebas claras de que grandes peces depredadores ya nadaban en las aguas atlánticas cercanas a Portugal hace millones de años. El descubrimiento ayuda a los científicos a comprender mejor los ecosistemas marinos que existían en la región durante el Mioceno.

Más allá de su valor científico, el descubrimiento también conecta con la larga historia de la pesca del atún en Portugal. Los registros históricos muestran que el atún ya se capturaba y procesaba a lo largo de la costa portuguesa en la época romana. En siglos posteriores, las almadrabas tradicionales se hicieron comunes en la costa del Algarve, donde las comunidades dependían de las migraciones estacionales del atún.

Hoy en día, el atún sigue siendo una parte importante de la cocina y la cultura pesquera portuguesas. El descubrimiento de los fósiles sugiere que la presencia de estos poderosos peces en las aguas locales no es sólo cuestión de siglos, sino de millones de años.