La "caja negra", normalmente asociada a los accidentes aéreos, será ahora una realidad para los conductores. El EDR se incorporará a todos los coches nuevos con matrícula en la Unión Europea, con el objetivo de mejorar el análisis de los accidentes de tráfico, según informa El Economista.

El dispositivo no registrará permanentemente toda la conducción, ya que funciona de forma selectiva. Es decir, el dispositivo, a pesar de estar continuamente recogiendo datos, sólo los guardará en caso de accidente, grabando los 30 segundos anteriores al accidente y los 5 segundos posteriores al impacto.

El mismo medio explica que si el vehículo dispone de conexión a la red, la información del accidente se enviará a los sistemas de emergencia, lo que permitirá a las autoridades responder con mayor rapidez.

Entre los datos registrados, los conductores pueden esperar que el EDR registre la velocidad, el frenado, la posición del acelerador, los movimientos de la dirección, las revoluciones del motor, la fuerza del impacto e incluso las condiciones meteorológicas.

A diferencia de los aviones, la caja negra de los automóviles no graba audio ni conversaciones. Así, la grabación de datos se limita a datos técnicos, con menor capacidad de almacenamiento y activación sólo en una situación de impacto.

El Economista informa de que el dispositivo tendrá el tamaño de un teléfono móvil y no es tan robusto como el material utilizado en aviación.