El mismo informe muestra que, entre los inmigrantes, la tasa es casi tres veces superior a la media nacional.
El Informe sobre Vigilancia y Seguimiento de la Tuberculosis en Portugal, publicado el Día Mundial de la Tuberculosis, confirma una tendencia a la baja en el país, con una tasa de notificación de 14,3 casos por 100.000 habitantes.
Reducción de la tasa de incidencia
"Hemos visto una reducción en la tasa de incidencia de alrededor del 31,8% en comparación con 2015. Sin embargo, todavía está por debajo de la reducción necesaria para alcanzar el objetivo de una disminución del 90% de la incidencia en 2035", ha declarado el subdirector del Programa Nacional de Tuberculosis de la DGSa la agencia de noticias Lusa. La Organización Mundial de la Salud fijó este objetivo.
Sofia Sousa también destacó la tendencia positiva de la mortalidad. En 2024, hubo 50 muertes por tuberculosis, casi un 70% menos que en 2015. Esto acerca a Portugal a los objetivos internacionales.
Datos demográficos
Según el informe, la mayor incidencia se mantuvo en Lisboa, el Valle del Tajo y el Norte, con 17,1 y 16,4 casos por 100.000 habitantes, respectivamente.
Explicó que esta concentración se debe a la mayor densidad de población y a la presencia de grupos vulnerables. Las comorbilidades asociadas y factores urbanos como el hacinamiento también contribuyen al aumento de los casos de tuberculosis, una tendencia que se viene observando desde hace tiempo.
Del total de casos, 1.418 eran casos nuevos y 118 eran casos rediagnosticados. Los hombres siguen siendo el grupo más afectado (64,4% del total de casos), mientras que los niños y adolescentes menores de 15 años representan el 2,4% de los casos notificados.
Población migrante
La población migrante sigue siendo el grupo más vulnerable, con una tasa de notificación 2,7 veces superior a la media nacional, representando el 39,1% de los casos en 2024, lo que supone un aumento respecto a 2023 (35,7%).
Inicio del tratamiento
Según el informe, el tiempo transcurrido entre el inicio de los síntomas y el comienzo del tratamiento se mantuvo en 81 días en 2024, mientras que la demora en el acceso de los pacientes al tratamiento disminuyó a 41 días (43 días en 2023), y la demora en la prestación sanitaria aumentó a 14 días (13 días en 2023).
Sofia Sousa consideró que este intervalo "sigue siendo muy elevado", subrayó que el retraso en la búsqueda de ayuda médica sigue siendo uno de los principales retos y abogó por mejorar los conocimientos sanitarios y el acceso a los servicios.
Señaló que en 2024 se inició una reorganización de la atención, con la integración de las consultas de tuberculosis en las de cuidados respiratorios dentro de la comunidad, en los centros de salud locales, y la creación de centros de referencia en Lisboa y Oporto para los casos más complejos, como la tuberculosis multirresistente.
Multirresistente
En 2024, se notificaron 36 casos de tuberculosis multirresistente, un aumento del 63,6% en comparación con 2023, concentrándose la mayoría en Lisboa y el Valle del Tajo (63,9%).
La mayoría de los casos se produjeron en hombres, y uno afectó a un niño de 4 años de origen angoleño. De los 36 casos, 24 se dieron en inmigrantes, principalmente de Angola, Brasil y Guinea-Bissau.
Sofia Sousa señaló que se han puesto en marcha diversas estrategias para mejorar la vigilancia de este tipo de casos, incluso a nivel molecular, para identificar qué cepas se están introduciendo y dónde se localizan.
Tasa de éxito del tratamiento
La tasa de éxito del tratamiento alcanzó el 82,1%, la cifra más alta de los últimos años, lo que, según la DGS, refleja "la calidad de la atención clínica en Portugal, pero aún está lejos de los objetivos internacionales".
En 2024 se trataron 4.315 casos de infección latente, la cifra más alta registrada, lo que pone de manifiesto los resultados del cribado en grupos de alto riesgo.
"Preocupante desaceleración"
A pesar de esta tendencia positiva, la DGS advierte de una "preocupante ralentización" en el ritmo de descenso de la incidencia de la enfermedad entre 2020 y 2024.
Esta tendencia, unida al aumento de la tuberculosis multirresistente y a la creciente concentración de la enfermedad en poblaciones vulnerables, requiere "una reorientación estratégica" para alcanzar los objetivos de la OMS, argumentó.
Señaló que la tuberculosis es una enfermedad curable y prevenible, y destacó el papel de los tratamientos preventivos para reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad activa, especialmente entre las personas con factores de riesgo, como las que han estado en contacto con pacientes, las que viven con el VIH o las que tienen un sistema inmunitario debilitado.
Sensibilización
Destacó la importancia de concienciar a la población sobre los síntomas, como la tos persistente y la pérdida de peso, animándola a acudir a tiempo a los servicios sanitarios.
Por otro lado, subrayó que la lucha contra el estigma sigue siendo un reto, y que es esencial hablar abiertamente de la enfermedad, "dar voz a los enfermos" y promover el diagnóstico precoz, contribuyendo a que la tuberculosis deje de verse como una enfermedad "que ya no existe o que no debería existir".








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