Los precios de la vivienda han subido más de un 60% desde 2015, y los alquileres siguen aumentando en las principales ciudades. En respuesta, los legisladores apoyan un nuevo plan de asequibilidad que incluye la construcción de más viviendas, la concesión de subsidios familiares o incentivos fiscales y la regulación de los precios de los alquileres para hacer frente a lo que muchos consideran un mercado roto.
Para los residentes en Portugal, incluidos muchos extranjeros, estos retos son tangibles. Se experimentan cada vez que alguien busca piso, renueva un contrato de alquiler o intenta comprar una propiedad.
Brecha entre ingresos y coste de la vivienda
En toda la UE, la diferencia entre los ingresos y el coste de la vivienda ha aumentado en la última década. En muchas ciudades, la compra de una vivienda exige ahora el equivalente a entre ocho y diez años de salario, e incluso más en las capitales menos asequibles.
Las causas son complejas. La expansión urbana y el crecimiento de la población han aumentado la demanda, mientras que los hogares más pequeños requieren más viviendas en general.
Sin embargo, la oferta no ha seguido el mismo ritmo. Abordar estos retos es esencial para garantizar que la vivienda accesible siga siendo un derecho, que apoye la calidad de vida, la estabilidad económica y la cohesión social.
Construcción de nuevas viviendas
La construcción de nuevas viviendas es ahora más lenta y costosa. Los precios del suelo y de los materiales de construcción han aumentado, y los procesos de obtención de permisos pueden llevar años.
Además, los prolongados bajos tipos de interés antes de 2022 contribuyeron al aumento de los precios inmobiliarios.
Al aumentar los costes de financiación, las hipotecas se hicieron menos asequibles, empujando a más personas al mercado del alquiler y aumentando aún más los alquileres.
El Parlamento Europeo ha aprobado su primer gran informe centrado íntegramente en la crisis de la vivienda, en el que pide una respuesta más coordinada entre los Estados miembros.
Controlar los mercados de la vivienda
La UE no puede controlar directamente los mercados de la vivienda -esas decisiones siguen correspondiendo a los gobiernos nacionales-, pero sí puede influir en la evolución de la situación.
El plan pretende aumentar la oferta de viviendas, acelerar la construcción y atraer más inversiones. También hace hincapié en la reducción de la burocracia, que a menudo se cita como causa de los retrasos en la construcción.
La UE también tiene previsto proporcionar ayuda financiera adicional al sector: se han asignado miles de millones de euros a proyectos de vivienda de 2021 a 2027, y se prevén más fondos.
Apoyo a la vivienda social
Parte de esta financiación se destinará a proyectos de vivienda social y rehabilitación. Otra parte se centrará en la eficiencia energética, ayudando a las familias a reducir sus facturas y mejorar sus condiciones de vida.
También se está trabajando para modernizar la construcción mediante técnicas de construcción más rápidas y herramientas digitales para agilizar la entrega de viviendas.
Normas nacionales
Un reto para la UE es que la política de vivienda sigue siendo en gran medida una cuestión nacional. Cada país establece sus propias normas sobre alquileres, planificación, fiscalidad y modelos de vivienda.
Como consecuencia, el plan europeo puede ofrecer orientación y apoyo, pero no puede hacer cumplir las medidas.
Se espera que las autoridades locales desempeñen un papel clave, especialmente en la agilización de los procesos de concesión de permisos. Se espera que las autoridades locales desempeñen un papel clave, sobre todo a la hora de agilizar los procesos de concesión de permisos e identificar las zonas prioritarias para la construcción de nuevas viviendas. Conforma los mercados laborales, la movilidad y el crecimiento económico.
La UE prepara otras medidas, como una cumbre sobre la vivienda y una alianza más amplia de gobiernos, ciudades y representantes de la industria.
Para muchos, encontrar una vivienda ha dejado de ser una etapa rutinaria de la vida para convertirse en uno de sus mayores retos.






