El Parlamento Europeo y el Consejo de la UE alcanzaron un acuerdo político para llevar a cabo esta reforma, que dotará a los veintisiete Estados miembros de más herramientas para hacer frente a tendencias como "el enorme aumento de los volúmenes comerciales", especialmente el comercio electrónico, o "realidades geopolíticas cada vez más complejas", según un comunicado.

La reforma pretende "facilitar el comercio mundial, recaudar los derechos de aduana de forma más eficiente y reforzar los controles sobre mercancías no conformes, peligrosas o inseguras". Para ello, contempla "controles más estrictos sin imponer una carga excesiva a las autoridades y los operadores comerciales".

La nueva normativa introduce una tasa de gestión a escala comunitaria para todos los artículos de pequeño embalaje que entren en la UE, cuyo importe fijará la Comisión Europea.

Se creará una nueva agencia aduanera descentralizada, la Autoridad Aduanera de la UE. Su función principal será supervisar el centro de datos aduaneros del bloque y apoyar la labor de gestión de riesgos de las autoridades nacionales. La agencia tendrá su sede en la ciudad francesa de Lille.

El 25 de marzo, la UE eligió Lille para albergar la nueva agencia, por delante de Málaga y otras ciudades europeas que aspiraban a la sede.

Lille fue elegida en una votación conjunta del Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea. Valoraron la preparación y el "sólido historial" de las aduanas francesas. El entorno de ciberseguridad también se consideró clave para proteger la gran cantidad de datos aduaneros. Estos datos serán gestionados por los aproximadamente 250 empleados de la nueva agencia.