Conocida por transformar objetos cotidianos en instalaciones monumentales, su obra cruza la artesanía y la cultura popular. Incorpora la crítica social, abordando temas como la identidad, el género, la memoria colectiva y el patrimonio cultural. Sus creaciones presentan una estética claramente barroca.
Una de las exposiciones es una colectiva titulada "Bonnes Mères" (Buenas madres), que se inauguró a mediados de este mes y estará expuesta en el Museo de las Civilizaciones Europeas y Mediterráneas de Marsella hasta finales de agosto de 2026.
Esta exposición colectiva, centrada en el tema de la maternidad y que explora diferentes perspectivas culturales e históricas, presenta a Joana Vasconcelos en diálogo con otros artistas. Ella aporta su enfoque, que "consigue conectar lo íntimo con lo espectacular, lo doméstico con lo arquitectónico".
Además de la muestra marsellesa, la artista prepara "L'Absurde et le Rêve", una gran exposición de verano con el artista belga Arne Quinze, que tendrá lugar en Villefranche-sur-Mer entre junio y octubre de 2026.
Este proyecto, realizado en colaboración con el escultor belga Arne Quinze, propone una experiencia inmersiva que explora el diálogo entre surrealismo, naturaleza e imaginación poética, según un artículo de Forbes que recoge una entrevista con Joana Vasconcelos.
En sus declaraciones, la artista subraya que el punto de partida de sus obras es siempre conceptual y emocional, y que sólo sigue adelante cuando cree que la pieza tiene sentido y que "hará del mundo un lugar mejor".
La escala, aunque a menudo monumental, sólo surge en una fase posterior del proceso, y la inspiración procede de la vida cotidiana -personas, experiencias, cultura- materializándose en obras como la serie "Valkirias", que combina textiles y elementos industriales para crear conexiones entre tradición y contemporaneidad, honrar figuras femeninas y revitalizar espacios y recuerdos olvidados, explicó.







