Una nueva evaluación de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos(OCDE) sugiere que Portugal se encuentra en una situación más estable que en años anteriores. Las crisis más graves parecen haber pasado, pero el informe señala presiones residuales, muchas de las cuales siguen condicionando la realidad cotidiana de los hogares de todo el país.
El informe llega en un momento en que la economía mundial vuelve a ser incierta. Según el informe, Portugal está resistiendo bien, aunque no esté precisamente en auge. El crecimiento ha sido modesto, pero constante. Esa estabilidad ha ayudado al país a evitar las profundas recesiones que se han producido en otras partes de Europa, algo que importa a los funcionarios de Lisboa, que no han olvidado lo inestables que eran las cosas hace una década.
Recuperación sin dramas
En los últimos años, la economía portuguesa ha evitado las bruscas subidas y dolorosas bajadas que la caracterizaron en el pasado. En su lugar, se ha movido a un ritmo más constante. El empleo ha aumentado gradualmente y el desempleo se ha mantenido relativamente estable. Para muchos trabajadores, esto ha significado una mayor sensación de seguridad en el empleo, aunque los aumentos salariales no se hayan producido tan rápidamente como muchos desearían.
Los economistas señalan el cuidadoso manejo de las finanzas públicas por parte del Gobierno como una de las razones de esta estabilidad. Las finanzas del país, antaño consideradas un punto débil, han mejorado gradualmente. La deuda pública se ha reducido y un control más estricto del gasto ha contribuido a mantener la confianza de los inversores, especialmente en un momento en que la subida de los tipos de interés presiona a los gobiernos de toda la zona euro.
La transición energética cobra impulso
Un ámbito en el que Portugal ha avanzado rápidamente es el de las energías renovables. La encuesta indica que el país recurre cada vez más a la energía eólica y solar, que ahora representan una gran parte de su suministro eléctrico.
El paisaje natural de Portugal ayuda mucho en este caso. Gracias a su costa atlántica y a la abundancia de sol, Portugal es un país naturalmente apto para generar energía eólica y solar. La necesidad de importar energía se ha reducido gracias a la construcción de proyectos solares y eólicos a lo largo de la costa. Esto es algo realmente beneficioso durante la reciente crisis energética europea.
Las energías renovables no sólo son buenas para el medio ambiente; también ayudan a la economía. Los inversores extranjeros muestran un mayor interés por el sector de las energías limpias de Portugal, animados por una normativa estable y unos planes gubernamentales claros a largo plazo.
La realidad del coste de la vida
Para muchas familias, la idea de que la economía es "estable" no se corresponde con lo que sienten a final de mes. La OCDE señala la vivienda como una de las mayores presiones en Portugal. El precio de compra o alquiler de una vivienda se ha disparado en los últimos años, sobre todo en Lisboa y Oporto. Para las personas con salarios medios, ha sido difícil mantenerse al día.
El turismo, los compradores extranjeros y el aumento de los alquileres de corta duración han incrementado la demanda en los barrios de las ciudades. Esto ha traído empleo y nuevas inversiones, pero también ha tensado el mercado de la vivienda. Simplemente no hay suficientes viviendas para el número de personas que quieren vivir en ellas.
El informe señala que el Gobierno debe responder aumentando la oferta de viviendas y reduciendo los retrasos que ralentizan la construcción. Advierte que si las viviendas siguen estando fuera del alcance de los ciudadanos, su frustración seguirá creciendo. Las protestas por el aumento de los alquileres son ya una muestra de lo agobiados que se sienten muchos hogares.
Los fondos de recuperación de la UE también han ayudado a mantener estable la economía en general. Algunos sostienen que los beneficios no se han distribuido equitativamente, pero la OCDE afirma que la financiación ha contribuido a mejorar las infraestructuras y apoyar a las empresas, lo que ha proporcionado a Portugal una mayor protección frente a las perturbaciones económicas externas.
La productividad sigue rezagada
La productividad es otro de los temas destacados en el informe. Aunque cada vez son más los portugueses que terminan sus estudios universitarios y obtienen cualificaciones superiores, el país sigue produciendo menos por trabajador que muchos de sus vecinos europeos. Esto dificulta el aumento de los salarios y la competitividad global de las empresas.
Según la OCDE, una de las razones es el desajuste entre las cualificaciones y los puestos de trabajo: las cualificaciones de los trabajadores no siempre coinciden con las necesidades de los empresarios. Algunas industrias también se enfrentan a retos relacionados con la escasa innovación. Hay signos alentadores, especialmente en el creciente sector tecnológico de Lisboa, donde las nuevas empresas y las compañías digitales se están expandiendo rápidamente.
Una evaluación mesurada
En conjunto, el panorama es equilibrado. Portugal se encuentra en una posición más fuerte que hace una década y está mejor equipado para hacer frente a las crisis económicas. Aun así, no puede protegerse totalmente de lo que ocurre más allá de sus fronteras, ya sea un crecimiento más lento en sus mercados de exportación o el aumento de las tensiones mundiales.
Más allá de las cifras
Al final, las estadísticas sólo cuentan una parte de la historia. Lo que mucha gente realmente quiere saber es si el crecimiento constante se traducirá en mejores salarios, viviendas asequibles y oportunidades reales para las generaciones más jóvenes. La OCDE sugiere que Portugal tiene ahora la oportunidad de avanzar en la dirección correcta. Sin embargo, que esto ocurra dependerá de las decisiones que tomen los gobernantes en los próximos años.








