Las medidas se centran en tres áreas principales: fuertes incentivos fiscales, simplificación de las normas de construcción y liberación de bienes inmuebles inmovilizados en herencias indivisas.
Aumentar el número de viviendas disponibles
El Primer Ministro declaró que el principal objetivo es aumentar el número de viviendas disponibles, fomentar los alquileres asequibles y facilitar a los ciudadanos la compra de una vivienda permanente.
Fomentar la inversión
Las reformas introducen importantes cambios fiscales para fomentar la inversión. Algunas de las principales medidas son la reducción de impuestos a los propietarios que ofrezcan alquileres moderados y la aplicación de un tipo de IVA más bajo a las obras de construcción de viviendas habitadas o alquiladas a precios asequibles.
Exención del impuesto sobre plusvalías
El Gobierno también aprobó una exención del impuesto sobre plusvalías en las ventas de inmuebles, siempre que los ingresos se reinviertan en viviendas de alquiler asequible. Con estas medidas se pretende equilibrar la oferta y la demanda a lo largo del tiempo y ayudar a mantener los precios bajo control.
Nuevas normas urbanísticas
Para acelerar la llegada de nuevas viviendas al mercado, el Gobierno también está actualizando las normas de urbanización y construcción. Este sistema acelerado pretende que la obtención de permisos de construcción sea más fácil, predecible y eficiente, reduciendo así los costes y ayudando a mantener bajos los precios de la vivienda.
Medidas sucesorias
También hay un nuevo proceso para resolver los problemas con las propiedades indivisas.
Ahora, si una herencia está atascada durante 2 años, cualquier heredero puede empezar a vender la propiedad, aunque no todos estén de acuerdo. Con ello se pretende volver a poner en el mercado viviendas vacías, tanto en ciudades como en zonas rurales, sin dejar de proteger los derechos de todos los herederos y asegurándose de que todos participan en la venta.








